Javier Duarte: pudo ser el robo perfecto

* Las empresas fantasma y los 645 millones  * Usar a los pobres para delinquir   * Allana Fuerza Civil sede yunista  * Héctor y su cortina de humo  * Que no se hable de su liga con Pancho Colorado  * Las amenazas de Ricardo Orozco  * Cónclave de poderoso priista  * PRI: perdería en cuatro distritos del sur.

Por Mussio Cárdenas/Informe Rojo

Sigiloso, Javier Duarte pudo haber perpetrado el robo perfecto. Sustraía recursos, vía empresas fantasma, usando la identidad de los pobres, sus nombres y domicilios, asignando contratos de suministro de servicios y bienes, hasta agenciarse 645 millones de pesos. Pudo ser perfecto, pero no lo fue.

Cambió todo la mañana del martes 24 cuando Animal Político, portal en internet de noticias, detonó el escándalo, evidenció que el robo tiene aroma a Duarte, que hiede y repugna, inmoral el gobernador de Veracruz y sus 40 ladrones.

Describe Animal Político la mecánica del fraude. Exhibe la podredumbre, el uso de los programas sociales, los apoyos a los marginados, la bondad ficticia de un gobierno sin ética, que no reparó en echar mano de su identidad, de su hogar, de sus ligas familiares hasta constituir empresas a su nombre, sin que los olvidados intuyeran que habrían de ser parte de una infamia.

Se trata de 21 empresas cuyos socios eran esos pobres, la mayoría promotores del PRI, a los que un día se les recabó su firma para hacerlos beneficiarios de los programas sociales concedidos por el gobierno de Veracruz.

Se les asignaron 73 contratos de suministro de bienes y servicios, vía licitaciones falsas, amañadas, con dados cargados para cumplir con lo que ley establece, o burlar la ley de ser necesario. Al final, ese solo fraude alcanza los 645 millones de pesos pagados a empresas fantasma. Y hay mucho más.

Explica Animal Político así:

“El procedimiento es simple: al arranque del sexenio se selecciona a promotores del voto del PRI, se les pide su firma sin decirles para qué la quieren y éstas se usan para crear nuevas empresas. A estas compañías se les asigna un domicilio fiscal falso, que ninguna autoridad revisa.

“Una vez creadas, las empresas se registran como proveedoras del gobierno, capaces de vender desde pañales hasta cemento. Un pequeño grupo de funcionarios, cercanos al gobernador, se asegura que se les otorguen contratos, vía adjudicaciones directas o licitaciones cerradas.

“En estos contratos se finge la compra de productos, que debían distribuirse en zonas populares, pero de los que no hay constancia que hayan sido entregados. Después de obtener el dinero, la empresa cierra.

“El gobierno de Veracruz utilizó este mismo procedimiento una y otra vez para desaparecer al menos 645 millones 693 mil pesos entre 2012 y 2013.

“En esos años, funcionarios de la administración de Javier Duarte en Veracruz firmaron 73 contratos para la adquisición y distribución de bienes que, en el papel, serían destinados a personas en situación de pobreza, damnificados por desastres naturales, niños y ancianos. Pero que no hay constancia de que fueran entregados.

“Las secretarías locales de Educación, Protección Civil, Desarrollo Social y el DIF estatal fueron las responsables de firmar estos contratos, que en todos los casos fueron concedidos a una red de 21 empresas, las cuales tienen diversos elementos en común: fueron fundadas al arranque del sexenio de Javier Duarte, desaparecieron después de conseguir el contrato, o —como ocurre con 13 de ellas— los socios están relacionados entre sí.

“No son las únicas ‘coincidencias’: 12 fueron registradas ante la Secretaría de Economía con las mismas dos direcciones de correo electrónico y 11 están ubicadas en un mismo barrio habitacional popular. En todos los casos, las direcciones fiscales son casas, vecindades, lotes baldíos, panaderías o herrerías, en las cuales los dueños o inquilinos aseguran que nunca ha existido una empresa y menos aún que reciban contratos millonarios”.

Validan y operan el fraude las ratas de siempre, el círculo rojo de Javier Duarte, la pandilla de oro, enriquecidos a costa del erario público. Son los Benítez, los Tarek, las Noemí, los Spinoso, los Cines o Patos de Tuxpan, los Mota, citados, señalados, acusados por la Auditoría Superior de la Federación pero encubierto por la PGR, solapados por Enrique Peña Nieto.

Ellos firmaban los contratos, suscribían los contratos y liberaban los pagos.

Habla Animal Político del caso Sedesol estatal:

“En 2013 la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) de Veracruz firmó 45 contratos en los que siempre participaron empresas de esta red, por un monto de 243 millones 766 mil 548 pesos. Los conceptos fueron variados: desde materiales de construcción para pisos y techos de viviendas en zonas marginadas hasta útiles escolares, artículos de limpieza, cobertores, cobijas y despensas.

“Los contratos se entregaron vía ‘licitaciones simplificadas’, un mecanismo legal que establece que deben participar tres empresas en una competencia, pero son seleccionadas por los funcionarios. Este mecanismo sólo tiene una limitación: el monto total del contrato no puede superar los seis millones de pesos, pero los funcionarios cuidaron que esto no sucediera”.

Aquí la mecánica del fraude:

“En los 45 contratos participaron las mismas empresas. En algunas licitaciones les tocaba ganar y en otras perder, pero siempre eran las mismas.

“Por ejemplo, en la licitación 222-13 por paquetes de láminas, Sedesol Veracruz invitó a las empresas Importadora Denylk, Merca Carrey y AD911. La primera es propiedad de Román Ulises Alvarado y la segunda, de Adriana Montes Hernández. Román es sobrino de Adriana y ambos, en realidad, son habitantes de una zona marginada en Boca del Río y no sabían —según confirmaron— que eran ‘propietarios’ de empresas. La tercera empresa invitada, AD911, es una compañía creada seis meses antes de la licitación. El contrato fue para Importadora Denylk.

“Pero hubo ‘revancha’ para AD911 porque tres días después, la misma dependencia la invitó a la licitación 233-2013, también por paquetes de láminas. En esta ocasión ganó y derrotó a una empresa llamada Mogarver.

“Esta última empresa es propiedad de Martha Hernández, media hermana de Adriana y madre de Román Ulises Alvarado”.

Exhiben las redes sociales los videos en que uno de los “propietarios” de las empresas fantasma muestra su hogar en una colonia popular, carente de todo. Ahí llegan los avisos de dependencias sobre la actividad de la empresa. Señala que recibe las notificaciones de cuatro negocios con el domicilio suyo, sin saber que en libros, en registros notariales, ante el Sistema de Administración Tributaria, en los padrones de proveedores, él es el dueño.

Son dueños sin serlo. Son dueños gracias a un ardid perverso de Javier Duarte y su pandilla insaciable. Son formalmente dueños pero in haber cobrado un centavo de esos 645 millones de pesos.

Con el periodista Ciro Gómez Leyva, en Radio Fórmula, el director de Animal Político, Daniel Moreno, muestra evidencia de la falsificación de firmas de los pobres. Con ellas siguieron los trámites, los contratos, los cobros y así se consumó el fraude.

Replica el gobierno de Veracruz. Su voz es indigna. Su vocero, Alberto Silva Ramos, endeudador de Tuxpan cuando fue alcalde, ordeñador de los chayotes de la prensa vendida, los textoservidores, resume que la tesis de Animal Político es “falsa”.

Falsa es la honestidad que presume el duartismo, incapaces los enviados de Javier Duarte al noticiario de Ciro Gómez Leyva, el contralor Ricardo García Guzmán y el secretario de Finanzas, Antonio Gómez Pellegrín, de justificar el atraco.

Iba bien Javier Duarte en su fechoría. Iba bien hasta que Animal Político develó la infamia, el uso de los pobres para conformar empresas fantasma, la simulación y el engaño en las licitaciones, el abuso que les permitió disponer, tan solo en 73 contratos, de 645 millones de pesos.

Pudo ser el robo perfecto, pero no lo fue.

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