Fiscalía brasileña va sobre 14 cómplices de Duarte, incluidos los intocables Harry Grapa y Porres Blesa

Libertad bajo palabra

Ha escuchados usted el dicho «El pez por la boca muere». Pues seguramente sabe que este refrán marinero se refiere a las personas que dicen las cosas sin pensar, que hablan de la manera exagerada y desconcentrada. La metáfora consiste en el peligro a abrir la boca, es decir, tanto el pez que abre la boca cuando ve el anzuelo al que se engancha, como la persona que abre la boca para hablar demasiado. Ese fue el caso específico de Javier Duarte, cuando realizó un supuesto viaje de negocios a Brasil. En esa ocasión el regordete exgobernador anunció con bombo y platillo que había realizado una importante alianza. Adivine usted con quién, efectivamente acertó, con Marcelo Odebrecht.

Si hace usted un poco de memoria, recordará que Javier Duarte dijo que el Gobierno estatal había hecho una alianza estratégica con el grupo Corporativo Odebrecht y su filial Braskem, donde esta última invertiría tres mil 500 millones de dólares con la empresa mexicana Idesa en la instalación del complejo petroquímico Etileno XXI en el sur del estado. Lo que ahora se sospecha es que fue a recibir el dinero de los sobornos.

Y es que resulta que ahora esas palabras se le regresan como una maldición gitana a Javidú; ya que la Fiscalía de Brasil busca detener a unos 14 socios del exgobernador caído en desgracia. Entre los angelitos que podrían pasar unas vacaciones en algún penal carioca, se encuentran Harry Grapa, Érik Porres Blesa, Francisco García González y Moisés Mansur Cisneyros, supuestos prestanombres y operadores financieros de Duarte. Ya veremos si allá es más presta la justicia que en nuestro país.

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