La inversión privada, un nuevo mundo para la carrera espacial

Por Noelia Núñez/El País

Johann-Dietrich Wörner

Director General de la Agencia Espacial Europea

“¿Estamos solos en la galaxia o acompañados?” se preguntaba Siniestro Total con esa ironía tan gallega preñada de lucidez que caracterizó las mejores letras del inolvidable grupo vigués. La duda, claro, no es exclusiva de Julián Hernández y sus chicos.

Astrónomos, escritores de ciencia ficción, amigos de los OVNIS, teólogos… el ser humano siempre ha mirado a las estrellas y se ha preguntado por el otro que no es él, por su igual (o su némesis) al otro lado del universo. Pero nadie sabe qué contestar. Ni tan siquiera una voz tan autorizada como la de Johann-Dietrich Wörner, director general de la ESA, que ante la pregunta responde con sinceridad: “ni idea”. Pero, como ocurre con todo científico, en el caso de Wörner el desconocimiento en lugar de sumirle en la desesperanza le anima a la investigación. A lanzar otras preguntas y a impulsar nuevas investigaciones desde la agencia que dirige.

Investigaciones que arrancaron en 1975 cuando diez países (Bélgica, Alemania, Dinamarca, Francia, Reino Unido, Italia, Holanda, Suecia, Suiza y España) fundaron la ESA y lanzaron la primera gran misión de la agencia, Cos-B, un satélite destinado a monitorizar las emisiones de rayos gamma en el universo. Hasta ese año, la exploración espacial era territorio exclusivo de Estados Unidos a través de la NASA y la Unión Soviética con su ministerio del Espacio, dos organismos que trasladaban las constantes de la Guerra Fría más allá de nuestro planeta. Y, si bien no cabe duda de que aquella rivalidad ayudó al avance en la exploración del espacio, el nacimiento de la Agencia Espacial Europea trajo un espíritu de colaboración internacional imprescindible para entender los avances de las últimas décadas. En la actualidad la ESA está conformada por 22 países y tiene en marcha algunos de los más ambiciosos proyectos que existen en relación con la exploración espacial, como las misiones ya planificadas para continuar investigando en Marte o la próxima misión a Mercurio, el planeta más cercano al Sol de nuestra galaxia. Wörner cree que la llamada “carrera espacial” ha pasado a la historia para dar lugar a una etapa más interesante: la de la colaboración pacífica entre países y la explotación comercial del espacio exterior.

Arthur C Clarke, uno de los más famosos autores de la historia de la ciencia ficción, respondía con temor a la famosa pregunta acerca de la existencia de vida extraterrestre: “Existen dos posibilidades, que estemos solos en el universo o que no lo estemos. Ambas son igual de terroríficas”. Pero Wörner no tiene miedo a continuar buscando, porque cree que es lo que nuestra especie necesita para avanzar: “Podemos inspirar a la gente para que trabajen en la construcción del futuro y eso es lo que necesita nuestro mundo. Esto es mucho más que una misión espacial, estamos pensando en hacer nuestro mundo un poco mejor”.

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