El pasado 5 de agosto falló uno de los motores en la central núcleo eléctrica de Laguna Verde, la cual, opera con equipo obsoleto desde hace más de dos décadas. Las autoridades en Veracruz minimizaron esta situación, pero en realidad, pudo haber ocurrido una verdadera tragedia.

 

El Físico-Matemático Bernardo Salas Mar, junto con 3 colegas más, fueron despedidos durante el gobierno de Vicente Fox por haber denunciado el incumplimiento de los compromisos en materia de seguridad nuclear, así como el alto grado de corrupción prevaleciente en la planta.

 

 

 

Por: Vladimir A. Almanza / EL BOQUEÑO

 

El 26 de abril de 1986 se registró el accidente nuclear más grande de la historia. El único que ha alcanzado el nivel 7 -nivel más alto- en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares (conocida por sus siglas en inglés INES).

 

Aquel día, durante una prueba en la que se simulaba corte de suministro eléctrico, un aumento súbito de potencia en el reactor 4 de la central de Chernóbil, Ucrania, produjo tal sobrecalentamiento que en cuestión de segundos, hizo explotar el hidrógeno en su interior.

 

El material radioactivo liberado, según los cálculos, fue 500 veces mayor al producido por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1943. El trágico evento en Chernóbil causó la muerte de 31 personas, pero obligó a la Unión Soviética a evacuar a casi 135,000 ciudadanos. Provocó además, una alarma internacional al detectarse radiación en toda Europa septentrional y central.

 

Aún cuando el accidente generó caos económico, el daño más grave lo sufrió la población, pues los estudios revelaron que la gente expuesta se vería afectada en su salud a corto y a largo plazo.

 

En Veracruz, el escenario no pinta para menos. Si un error de cálculo (aún el más mínimo) ocasionara una falla en la central núcleo eléctrica de Laguna Verde, la historia podría repetirse.

 

Diversos grupos en el mundo (como Green Peace) han protestado enérgicamente y han pedido el cierre de la compañía por considerar que es un peligro inminente para millones de mexicanos, especialmente para quienes viven en Veracruz. Senadores del PAN, PRI, PVEM, Convergencia, PRD y PT, han iniciado pláticas con el gobierno federal y CFE a modo de aplicar medidas precautorias y renovar el equipo técnico de Laguna Verde.

 

Por su parte, el 22 de marzo de 2001 en la Gaceta Parlamentaria, los senadores Gloria Lavara Mejía, Demetrio Sodi de la Tijera, Germán Sierra Sánchez, Jorge Rubén Nordhausen González, Verónica Velasco Rodríguez, Emilia Patricia Gómez Bravo, Sara Cortés Castellanos y Jorge Emilio González Martínez, todo ellos del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), expusieron:

 

Los problemas que afectan al medio ambiente no sólo se limitan a cuerpos acuáticos, suelos, plantas y animales; sino que tienen repercusión directa en el ser humano. Tal es el caso del riesgo ambiental que impone la Central Nuclear de Laguna Verde a la población mexicana.

 

La problemática de esta central tiene años de historia, desde su construcción fue criticada por propios y extranjeros al utilizar una tecnología añeja cuando nuestro vecino del norte había decidido frenar perpetuamente la petitoria de nuevas plantas nucleares desde 1974. En contra de la opinión de muchos expertos y científicos de la época, el gobierno federal de ese entonces decidió ignorar a la sociedad civil y a organismos no gubernamentales.

 

La planta núcleo eléctrica de Laguna Verde fue construida a 70 km de la ciudad de Veracruz y se le instalaron dos reactores de agua hirviente (BWR) “General Electric”. Desde su inicio operacional (1988) la núcleo eléctrica nacional se convirtió en un problema ambiental. La planta está ubicada en uno de los graneros más importantes de México, en un Estado que genera anualmente 951 millones de toneladas de maíz y más de 20 mil millones de toneladas de otros productos agrícolas, igualmente produce 6 millones de cabezas de ganado y 21 millones de aves. Ante estas cifras, es clara la influencia de la zona en la alimentación de toda la nación, e inmediata la deducción, de que un impacto ambiental radioactivo en ese sitio generaría efectos nocivos hacia gran parte de la población mexicana.

 

El Físico-Matemático Bernardo Salas Mar ha presentado pruebas al Partido Verde Ecologista de México sobre la incineración a cielo abierto de desechos radioactivos, argumentando que la nube radioactiva es capaz de llegar a la ciudad de México en un lapso de aproximadamente 24 horas. Igualmente documenta fue la pésima segregación y almacenamiento de tales desechos en una bodega que perdió su techo durante el huracán “Roxana”, aún cuando éste no azotó de lleno sobre Laguna Verde. Estas y otras irregularidades son amenazadoras por sí solas y suficientes para invocar una inspección exhaustiva a la central, pero lamentablemente han sido ignoradas por éste y los anteriores gobiernos.

 

Otros casos, son las discrepancias laborales al interior de la central entre los mismos responsables y conocedores del manejo de la energía nuclear, pues por un lado, un grupo se manifiesta preocupado por la mala conducción de la industria y otro la respalda. El grupo crítico ya fue objeto de varias represalias, como el cese del Ingeniero Javier Barrera y los despidos de los Físicos Bernardo Salas y Miguel Ángel Valdovinos. Este último había alertado sobre graves fallas en la central, así como la emisión descontrolada al medio ambiente de material radioactivo.

 

El Físico Salas además de haberse manifestado contra el incumplimiento de los compromisos en materia de seguridad nuclear y radiológica, denunció el alto grado de corrupción que prevalece en la planta.

 

Aunado a estos problemas de repercusión nacional existen otros que afectan directamente al personal de la central. Se han presentado pruebas al PVEM acerca de la mala vigilancia a la dosimetría personal, misma que pudo haber provocado la muerte por cáncer, al Ingeniero Félix Rafael Ortega Domínguez y al Ingeniero José Luis López Islas, quien falleció debido a una “fibrosis pulmonar difusa de etiología desconocida”.

 

Estos “incidentes” y otras causas llevaron a la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO) a auditar a Laguna Verde en 74 áreas vitales, encontrando que 63 de ellas existe alguna deficiencia. Ante toda esta ola de dudas, la Comisión de Ecología y Medio Ambiente de la Cámara de Diputados, de la LVII Legislatura, solicitó a las autoridades de la Comisión Federal de Electricidad el reporte WANO y demás información sobre irregularidades reportadas de Laguna Verde, pero la información nunca fue proporcionada.

 

Sin embargo, aunque el informe WANO no fue analizado en el Congreso, sí lo fue por 2 organismos internacionales, la “Union of Concerned Scientists” (donde milita el mexicano Mario Molina, Premio Nobel de Química) y “Large and Associattes”.

 

David Lochbaum, Ingeniero de Seguridad Nuclear de la “Unión of Concerned Scientists”, opina de manera resumida que:

 

– Los problemas documentados por WANO tienen serias implicaciones para la seguridad de la planta.

– Con el estado en que se encuentra la planta de Laguna Verde, la sociedad y el ambiente no están protegidas por el diseño, sino por la suerte.

– Con tantas fallas en el equipo y los procedimientos identificados en Laguna Verde, es muy poco probable que la sociedad pueda ser protegida en caso de que ocurra un accidente.

 

De acuerdo con la empresa “Large and Associates” en voz de su presidente John Large, tenemos que:

 

– Laguna Verde registra 4 fallas que deben ser corregidas inmediatamente; de lo contrario, “la planta estaría predestinada a un accidente serio en algún momento en el futuro”.

– Los accidentes registrados en plantas nucleares como La Isla de Tres Millas, Windscale y Chernóbil, tienen su origen en el mismo tipo de problemas registrados en Laguna Verde.

 

Y aún cuando todos los argumentos aquí presentados son contundentes, la autoridad lleva años tratando de “convencer” a la población del “buen estado” que guarda la nucleoeléctrica… Recordemos que el precepto fundamental de la industria nuclear es: “Primero seguridad, después productividad”.

 

Cabe mencionar que aún con todo lo anterior, en Veracruz se paga el servicio de energía eléctrica más alto del país… Es decir, ni siquiera el riesgo de habitar junto a una planta tan cuestionada y tan exhibida como Laguna Verde, vale la pena.(La Voz de Sotavento)

 

 

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