El ébola suma un millar de muertos en el Congo y se convierte en el brote más letal de la historia del país

La epidemia se expande sin control debido al conflicto interno que vive el país por el control de los recursos naturales

Por: Alba Amorós/ABC

La epidemia de ébola que sufre la República Democrática del Congo (RDC) desde agosto sigue cobrándose vidas a un ritmo preocupantemente vertiginoso. El peor brote de la historia del país suma ya 1.008 muertes y la situación está muy lejos de estar controlada. La inseguridad de las zonas más afectadas por la presencia de grupos armados, la profunda desconfianza de las comunidades y la desinformación complican la respuesta médica y obstaculizan los esfuerzos para contener el brote, cuyo epicentro se ubica en Kivu del Norte y afecta asimismo la provincia vecina de Ituri.

La tasa de infecciones ha aumentado desde finales de febrero: en la última semana la cifra de fallecidos ha aumentado hasta una media diaria de 20 y se alcanzó un nuevo récord de 27 casos confirmados en un solo día, 13 de los cuales murieron, según el Ministerio de Salud del Congo. El aumento en los casos registrados, que superaron el centenar en la última semana, se ha atribuido a una serie de ataques que han obstaculizado los esfuerzos de los trabajadores de salud, centrados en llegar a las comunidades afectadas para informar sobre el brote y vacunar a las personas en riesgo. El consiguiente retraso en aislar a los pacientes y vacunarles, así como las altas tasas de transmisión dentro de los centros de salud, han reducido severamente la eficacia de la respuesta médica.

Según el Ministerio de Salud congoleño, hay un total de 1.510 casos (1.444 confirmados y 66 probables). De acuerdo con los datos disponibles, más de la mitad de las infecciones por ébola han afectado a las mujeres, y casi tres de cada 10 involucran a niños menores de 18 años. Exactamente, 421 personas han sobrevivido a la enfermedad, de acuerdo con el último balance de las autoridades. Además, se estima que cerca de 100.000 personas han abandonado sus hogares durante el mes de abril como resultado de los ataques en la provincia de Kivu Norte, en el este del país.

A diferencia del brote de 2014-2016 que dejó más de 11.000 muertos en África occidental, ahora existen vacunas y tratamientos experimentales para tratar y prevenir la propagación de la enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de aprobar una nueva vacuna de la farmacéutica Johnson & Johnson que se añadirá a la ya empleada y desarrollada por Merck. Más de 109.000 personas han recibido una vacuna experimental pero efectiva (97.5 por ciento) contra el ébola.

Ataques diarios

La inseguridad se ha convertido en un «impedimento importante» para controlar el brote de ébola cuyo epicentro se encuentra en un área que sigue afectada por un conflicto armado arraigado desde hace ya más de 20 años entre fuerzas gubernamentales y rebeldes. Existen además decenas de grupos armados y milicias que luchan por el control de los recursos naturales del país. Desde enero se han registrado 119 ataques a centros de salud con 85 trabajadores heridos o muertos. El 19 de abril, un epidemiólogo camerunés que trabajaba para la OMS, el Dr. Richard Mouzoko, fue asesinado a tiros durante un ataque a un hospital en la ciudad de Butembo (en Kivu del Norte), mientras otros dos trabajadores resultaron heridos. Según recogen los medios locales, los atacantes gritaron: «¡El ébola no existe!».

Según un estudio realizado por la revista Lancet Infectious Diseases, alrededor del 32 por ciento de los encuestados en las regiones afectadas dijeron que no creían que el virus existiera y que se trataba de una invención para obtener ganancias y desestabilizar el área, a cuyos residentes se les impidió participar en las elecciones presidenciales de enero. Menos de dos tercios de los casi 1.000 encuestados dijeron que sí se vacunarían contra el mortal virus.

Pesimismo y preocupación

Con estos datos no es de extrañar que impere un estado de pesimismo: «El mundo nunca ha visto algo como esto», dijo el jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en su última visita a Butembo. «Estoy profundamente preocupado, porque el número de casos aumenta con la frecuencia de los ataques, que se repiten casi a diario. Interrumpen nuestras operaciones, y cuando esto pasa, el virus se extiende con rapidez. Para ser honesto, con el conflicto, la alta morbilidad, la alta densidad de población, los problemas políticos y los problemas de seguridad, es un milagro que no se propague más» , explicó Ghebreyesus.

Las autoridades pronostican un «escenario de contagio intenso» a la vez que piden un esfuerzo colectivo para frenar los casos de contagios y evitar que el virus se propague a los países vecinos de Uganda, Ruanda y Sudán del Sur. A pesar de esto, la OMS aseveró el mes pasado que el brote no constituía una «emergencia de salud pública de interés internacional» aunque reconoció que las circunstancias que se dan en el Congo hacen de esta misión una de las más difíciles a las que se han enfrentado.

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