Por Andrés Timoteo/Texto Irreverente

KARNI MATA

El fin de semana se cumplieron tres meses de que el exgobernador Javier Duarte de Ochoa huyó de Veracruz para evadir una orden de captura por el latrocinio contra las arcas estatales. Aunque no se les cree, funcionarios de la Procuraduría General de la República (PGR) aseguran que al cordobés se le busca por todo el mundo con apoyo de la Policía Internacional (Interpol), y lo cierto es que no han dado con su paradero.

Dicen que se la ha visto en Costa Rica y en Guatemala, ocupando hoteles de cinco estrellas y moviéndose con esa seguridad que solo otorga la impunidad dada por las autoridades. Vaya, ni El Chapo –el narcotraficante, no el político que hoy es secretario de Desarrollo Agropecuario que lleva su mismo nombre y apellido Joaquín Guzmán- tuvo la desfachatez de hospedarse en hoteles de lujo y dejar un rastro evidente cuando se fugó las dos veces de los penales de máxima seguridad. Lo que hace Duarte y su esposa Karime Macías solo habla de tolerancia desde las esferas del poder.

Sin embargo, ahora que, según, es rastreado en todo el planeta, sus persecutores bien podrían darse una vuelta a la India donde Duarte y concretamente a la provincia de Rajastán donde Duarte podría aparecerse en estos días pues allí se encuentra el templo de la diosa Karni Mata, la patrona de la fidelidad, a la cual le rinden veneración con una peregrinación anual. Es más, ahí mismo pueden hacer una redada y hasta capturar al innombrable y al resto de los “niños de la fidelidad” que profesan la misma devoción.

Son fieles devotos de Karni Mata, la diosa rata. En los salones del templo habitan más de 20 mil roedores a los que se les venera. La creencia es que los adoradores de Karni Mata al morir reencarnan en ratas y cuando éstas mueren, vuelven a reencarnar en hombres, y así el círculo eterno: hombre-rata-hombre. O sea, la descripción perfecta del innombrable, de Duarte de Ochoa y de los demás integrantes de esa pandilla que estuvo al frente del gobierno veracruzanos durante doce años. Por ahí se les encontrará orando a todos ellos, clamando a la diosa para que no los enjaulen.

Y  hablando de roedores nocivos, pero los de cuatro patas no los políticos de Veraruz, vale la pena ver el documental llamado precisamente así: “Ratas” del cineasta norteamericano Morgan Spurlock, estrenado a finales del 2016 y en el cual detalla la habilitad y sobrevivencia de esos animales, los cuales cuadruplican la población humana. Una parte del documental está dedicada al culto de Karni Mata y a las ratas divinas que habitan su templo de Rajastán.

RATAS ASESINAS

Al igual que los otros, los hombres-ratas de la fidelidad son una verdadera plaga pues contaminan todo lo que tocan y prueba de ello es Veracruz donde destruyeron la vida pública y literalmente la vida física de los habitantes. Ayer en el puerto de Tuxpan, al norte de la entidad, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares al dar inicio del operativo policíaco Tuxpan-Huasteca señaló algo que es del dominio público: la colusión de las ratas fidelianas con el crimen organizado.

Tal pacto ha cobrado miles de vida y desaparecidos en la entidad. Yunes refirió el caso de la colusión del gobierno estatal en los últimos doce años con bandas delictiva y concretamente en el municipio de Tuxpan donde el exalcalde, Alberto Silva Ramos –también exsecretarario de Desarrollo Social, exdirigente estatal del PRI y exvocero del gobierno de Duarte de Ochoa, le entregó al crimen organizado el control de ese municipio que gobernó del 2010 al 2013.

Como bien lo citó el gobernante, la región de Tuxpan está ligada directamente al empresario Francisco Colorado Cessa, preso en Estados Unidos acusado de “lavar” dinero para un grupo criminal por medio de la compra de caballos pura sangre. Ese delincuente no solo residía en Tuxpan operando a sus anchas sino que tenía como administrador de sus empresas a  Francisco Silva, apodado El Negro, hermano del exvocero estatal y exalcalde, encargado de hacer negocios con el municipio y con el gobierno estatal.

También  es sabido que siendo munícipe de Tuxpan, Alberto Silva se confrontó con quien era secretario de Seguridad Pública en el último tramo de la fidelidad, el general Sergio López Esquer pues rechazó a los militares que el funcionario estatal envió para hacerse cargo de la policía municipal. Los echó  y colocó a personajes muy cuestionados en esa área, que ni siquiera habían aprobado exámenes de confiabilidad con el fin de entregarle el control de la policía municipal a la delincuencia

El  resultado se vio a los pocos meses: los agentes municipales operaban para la delincuencia y siete de ellos fueron detenidos en junio del 2011, acusados de secuestrar, torturar y asesinar a un integrante de la Armada de México identificado como Wilson de Luna Toledo.  Los policías tuxpeños detenidos fueron, David Yahir Villegas Márquez, Édgar Burgos Ramírez, Carlos Francisco Hernández, Jorge Emilio Manuel Ramírez, Lasdilao Contreras Hernández, Jesús Ángel Tomas Hernández y José Guadalupe Méndez.

De acuerdo a las crónicas periodísticas, esos policías confesaron haber secuestrado al cabo Wilson de Luna el 10 de junio, para ello, utilizaron dos camionetas Ford Ranger, cuatro puertas, con el color oficial de la Policía Municipal de Tuxpan, y después de torturarlo por el rumbo del cementerio, lo aventaron al río, a la altura de la congregación de Santiago de la Peña”. Claro, a Silva Ramos – ese personaje que era una cruza de rata y cisne- fue protegido por el gobernador Duarte de Ochoa –otra rata protectora de los delincuentes- para que no fuera investigado por el crimen del militar.

Ayer en Tuxpan, el mandatario Yunes Linares advirtió que ese pacto entre autoridades y delincuentes será fracturado y que no habrá más complacencia a la actividad delictiva. “No más secuestros ni asaltos ni extorsiones”, sentenció al tiempo que llamó a la ciudadanía a tener confianza en las autoridades y cooperar con ellas, con la denuncia pública, para ayudarlas a combatir a ese flagelo, y se entiende que a las ratas asesinas que los ayudaban desde los gobiernos estatal y municipales.

Envoyé depuis Paris, France

Share: