Muerte, cáncer y TOC: así es la dramática vida del cantante Roberto Carlos

El cantante Roberto Carlos en marzo de 2019
El artista perdió a tres de las mujeres más importantes de su vida y estuvo a punto de dejar de cantar debido a una depresión.
Por Andrea M. Rosa del Pino/El Mundo

Tras 25 años de ausencia en tierras españolas, el cantante brasileño Roberto Carlos (78) volverá a interpretar sus mayores éxitos –Cama y mesa, Cóncavo y convexo, Amada amante y Eu Preciso de Você, entre otros- para presentar Amor sin límite. Su último álbum de estudio, donde cuenta con colaboraciones con grandes artistas como Jennifer Lopez (49) y Alejandro Sanz (50). Y es que, con seis Grammys Latinos y un Grammy Award, Roberto Carlos continúa siendo uno de las grandes celebs de la música latina.

Sin embargo, y a pesar de su exitosa carrera, los obstáculos lo han intentado alejar un sin número de veces de los escenarios. Sobre todo, después de que el dolor se volviera una constante, a raíz de la muerte de tres de sus grandes amores, a manos del cáncer. Asimismo, la salud jamás ha acompañado al ídolo, quien, a los seis años, debió ser amputado de su pierna derecha, mientras que hoy debe liderar con un severo trastorno obsesivo compulsivo, que no le permite vestir de colores que no sean blanco y azul. Pero Roberto Carlos jamás se ha rendido. Al contrario, a sus 78 años, parece mantenerse más vigoroso que nunca.

Conocido como O Rei, “el rey de la canción latina” o como el cantante del millón de amigos (debido a su popular canción, que lleva el mismo nombre), Roberto Carlos es considerado el cantautor más famoso de la historia de Brasil, gracias a los 140 millones de discos vendidos durante sus casi seis décadas de carrera. Pese a ello, cada paso que ha dado ha estado cargado de angustia, tormento y un total desconsuelo. No obstante, el personaje ha aprendido, desde su primera infancia, a ser resiliente.

La dramática vida (por decir lo menos) de Roberto Carlos Braga Moreira comenzó en a 1941, en el estado de Espíritu Santo. De acuerdo con uno de sus biógrafos, el intérprete era un jovencito tímido y retraído en su niñez. Pero, a los seis años el destino le obligó a sacar las garras cuando, jugando en la estación de tren de su pueblo, fue atropellado por una locomotora a vapor. Entonces, fue cuando los doctores optaron por amputar su pierna derecha, lo que forzó al cantante a llevar muletas y, posteriormente, prótesis permanente.

Usualmente, Roberto Carlos prefiere no referirse su accidente. Aunque también ha asegurado -en alguna que otra ocasión- que su condición no lo acompleja. Es más, poco tiempo después del suceso, a los 9 años, el artista comenzó a desarrollar sus talentos en una radio, donde cantaba piezas de los referentes a los que admiraba. Así, a los 17, se trasladó a Rio de Janeiro, donde conoció a Erasmo Carlos. Otro compositor, con el que compartió oficio. De hecho, ambos solían tocar juntos en bares.

De ese modo, a comienzos de los 60 y con algo de experiencia en el cuerpo, Roberto Carlos decidió apostar por la televisión, donde entabló amistad, con quien elevaría su carrera: el productor Carlos Imperial, con el que grabó sus primeros temas. En un principio, quiso intentar con el Bossa Nova. Un ritmo en el que no obtuvo muy buenos resultados. Pero al trasladarse a Sao Paulo, unos años más tarde, descubrió que su voz tenía cabida en géneros algo más rockeros. Algo que se evidencia en canciones como É Proibido Fumar, de 1964.

Pero todo cambió en 1968. Roberto Carlos viajó hasta Italia para participar en el aclamado Festival de San Remo y allí se convirtió en el icono de la canción romántica que es hasta hoy. Desde entonces, el brasileño ha conquistado el mundo con emotivas letras como “(quiero) ser toalla que deslizas por tu piel mojada”. De igual manera, ha conquistado a una multitud de mujeres que siguen su carrera. No obstante, el brasileño no ha tenido suerte en el amor. A los 25 años, el intérprete tuvo un romance con una mujer llama Maria Lucila Torres, con quien tuvo su primer hijo. Aun así, el divo no reconoció al niño, hasta que -en 1991- una demanda lo obligó a entregarle su apellido, poco antes de la muerte de Lucila, a raíz de un cáncer.

Una situación que volvió a repetirse en 1990, cuando su primera esposa Cleonce Rossi Matinelli, con quien mantuvo un matrimonio durante 12 años, falleció debido a un cáncer de seno. Pero la tragedia de Roberto Carlos no acaba ahí, porque quien fuera la dueña de su corazón, la profesora María Rita Simöes, murió a causa de la misma enfermedad, cuando sólo tenía 38 años. Lo que motivó una fuerte depresión en la estrella, quien casi toma la decisión de dejar de cantar.

De la misma forma, la desgracia no sólo ha afectado a sus mujeres, sino también a Segundinho, uno de sus hijos, quien sufre de ceguera, debido a un desprendimiento de retina. Por su parte, Roberto Carlos pelea contra un intenso trastorno obsesivo compulsivo que lo obliga viajar con tu propio mobiliario para sus giras, evitar presentar conciertos en agosto, firmar contratos en luna menguante o usar palabras como “mentira”, aunque estén incluidas en sus canciones. “Me gustaría no hacer eso. En realidad, el trastorno obsesivo compulsivo es una cosa muy complicada. Porque, los que lo tenemos, sabemos que no tiene sentido, pero lo hacemos simplemente. Hay palabras que no me gusta decir y si las canciones las incluyen, prefiero cambiarlas o no cantarlas”, comentó en 2015 a Univisión.

Igualmente, Roberto Carlos ha aprendido a convivir con su enfermedad y ver el lado positivo del asunto. “Me lleva a ser un hombre exigente con lo que hago. Corrijo las veces que sean necesarias hasta quedar satisfecho”, comentó el 2018 al diario peruano El Comercio.

Sin embargo, también evita conversar sobre su TOC. O sobre cualquier tema, en realidad. Es un hombre de pocas palabras y prefiere mantener su vida privada en reserva. Asimismo, sus preferencias. Sobre todo, políticas. Aunque este año ha evitado los silencios y se ha manifestado a favor del presiente de ultraderechaJair Bolsonaro. “Muchas cosas están cambiando y hay que apoyar” dijo a Clarín. Quizá estas declaraciones muestren a un nuevo Roberto Carlos, algo más abierto con la prensa.

Pero, en 2006, el cantautor no le agradó ni una pizca que un periodista publicara su biografía. Un libro en el que no sólo se hablaba de su personalidad, sino también de su accidente, sus mujeres y la pelea que lo alejó de su socio Erasmo Carlos. Tal fue la indignación del artista, que ese mismo año emprendió una lucha judicial para vetar la publicación. “No es censura y sí el límite entre el interés público y la invasión de la privacidad”, dijo en mayo de 2007 y al parecer, aún en 2019, no le interesa dialogar nada que no tenga que ver con música.

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