Por: Alejandra Macchia/Revista Dorsia

 

Que alguien le explique al presidente que, aunque no todos votaron por él, él sí tiene que gobernar para todos.

Que alguien le explique, por favor, que no puede andar –tan airadamente– catalogando al pueblo como  “los buenos” y  “los malos”.

Que alguien le explique que eso, que la maldad y la bondad, son juicios morales que no van con el Estado laico que su amado Juárez defendió a capa y espada.

Que alguien le explique que la crítica no es “constructiva” o “negativa”. La crítica es una actividad que se satisface a sí misma, y la crítica debe aguantarla estoicamente.

Que alguien le explique que no puede andar amenazando “en tiempo real” con “controlar a los adversarios” que abunda en las redes. La escoria, aunque sea escoria, tiene derecho a expresarse y a mofarse.

Que alguien le explique que un presidente debe, por fuerza, asistir a un funeral de Estado. Más si son vacaciones y no tiene compromisos internacionales en la agenda.

Que alguien le explique que no puede segregar a ningún gobernador, aunque ese gobernador no sea de su partido ni comparta sus ideas políticas.

Que alguien le explique al presidente qué es el fascismo, o mejor, el neofascismo. O que él nos explique a nosotros…

Que alguien le explique al presidente que si alguien no está de acuerdo con él, no puede tildarlo de corrupto o de mezquino.

Que alguien le explique que él no es el único que pudo manifestarse contra el sistema. Que alguien le diga que ahora  él –a su manera– es hoy “el sistema”, y que hay gente que puede exigir lo que él exigió en el pasado.

Que alguien le explique que un presidente que insulta a un sector de su pueblo es un pobre presidente, incapaz de confrontarse con la daga de la retórica, pero puntual a la hora de sacar el puñal de la grosería.

Que alguien le explique que, por ejemplo en Puebla,  no todos somos conservadores; más bien el que parece conservador es él.

Que alguien le explique que como jefe de Estado no puede seguir poniendo en riesgo a sus gobernados subiéndose en aviones comerciales como si fuera un ciudadano más.

Que alguien le explique que la austeridad no significa cortarle el presupuesto a los estados que no son gobernados por su partido. Un recorte por capricho.

Que alguien le explique que el único que está polarizando al país es él con sus consabidos desplantes.

Que alguien le explique a AMLO que sí, ¡que ya es presidente!, y que en lugar de hacer consultas ciudadanas él debe asesorarse para tomar las mejores decisiones.

Y por favor, por favor: que alguien le explique que el país está en llamas… y que él prometió ser un buen bombero.