Prostitución y alcohol: así entra Luis Miguel a la adolescencia

La serie sobre la vida del cantante llega en su octavo episodio a los momentos más oscuros de la estrella mexicana

Por Sonia Corona/El País

Luis Miguel ya no es un niño. Estamos en 1984, tiene 14 años y su voz está cambiando. El temor a que El Sol no pueda interpretar sus éxitos con la misma gracia con la que lo hacía en la niñez empieza a angustiar al joven cantante y a su padre, Luis Rey. Micky ya es en México una estrella y también se perfila como un símbolo sexual. El octavo episodio de la serie indaga sobre el despertar sexual del ídolo mexicano y al mismo tiempo sobre el distanciamiento entre Luis Miguel y Luis Rey, años más tarde. Atención, este texto contiene spoilers.

La adolescencia del cantante lleva a Luis Miguel, la serie a un relevo de actores de Izan Llunas —que interpreta al cantante durante su niñez— a Luis de la Rosa. El cantante con una voz más grave tiene dificultades durante sus presentaciones. Para aminorar su angustia, Luis Rey decide que es momento de iniciar sexualmente a Luis Miguel. Le lleva hasta su cuarto de hotel a una prostituta, sin mayores explicaciones. “Celebremos el primer polvo de mi campeón”, le dice su padre al día siguiente. En el bar del hotel, padre e hijo dejan a un lado las coca-colas para dar paso a una generosa copa de vino. La transición del cantante ha sido definitiva y su padre se niega a que el joven tome un descanso de su carrera.

Pero El Sol también se ha convertido en encubridor de Luis Rey. El padre más odiado de México era infiel a Marcela Basteri, cuando estaba embarazada de su tercer hijo. Luis Miguel sabía de las infidelidades de su padre pero decide no revelarle nada a su madre, a pesar de sus sospechas. La distancia entre Marcela y Luis Rey crece. El misterio de la desaparición de la madre del cantante continúa y aunque la serie de Netflix se acerca cada vez más, el acertijo ha quedado aparcado en la última entrega de la producción.

La intensa búsqueda de Luis Miguel en 1989 que vimos en el séptimo episodio se detiene ante la preocupación del cantante de que Hacienda lo pueda buscar por los impuestos que no ha pagado. Durante su presentación en Las Vegas, su hermano Alejandro le pide que sigan indagando sobre el destino de su madre. Luis Miguel evade el tema y, dada su situación fiscal, decide no volver a México. El cantante acepta la invitación del empresario Jaime Camil de pasar unos días en su casa en Aspen (Colorado, EE UU). Mientras tanto Luis Rey intenta lanzar su propia disquera en Madrid, pero la prensa y sus potenciales clientes solo están interesados en cómo vincular el nuevo proyecto de Rey a Luis Miguel. La operación es un fracaso.

Jaime Camil sale al rescate de Luis Miguel en más de una forma. En Aspen le propone hacerse cargo de su deuda con Hacienda para que pueda concentrarse en la búsqueda de su madre. Pero también reúne al cantante con su hija Erika (Camila Sodi) —que en realidad se trata de Issabela Camil— y la añeja amistad que tenían durante la niñez resurge. Sodi ha reconocido que para interpretar a Erika ha buscado a Issabela para mezclar la realidad con la ficción. “Me senté con ella [Issabela], me tomé un café, platicamos, me dio su bendición y su buena onda y empecé a construir este personaje a partir de lo que estaba escrito con unos tintes de ella. Es muy difícil contar la historia de alguien vivo a través de alguien más. [Erika] tiene mucho de ella pero tiene mucho del guión. Es muy bonito tener la oportunidad de hacer estos pequeños personajes, contar esta partecita de vida de los dos, de cómo les ha cambiado el rumbo, de cómo fue importante esta relación para ellos”, comentó la actriz a EL PAÍS, en el lanzamiento de la serie.

El padre de Erika advierte la química entre su hija y Luis Miguel. La clave de las relaciones amorosas del ídolo de México queda resumida en una frase de Jaime Camil: “Tú eres tú y la vas a lastimar”.

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