La reina Letizia, el pasado día 14 de mayo.
Cuando se cumplen 15 años de su boda y a punto de celebrar cinco del relevo en la Corona, la esposa de don Felipe VI intenta adaptar su papel a su personalidad
Por Mábel Galaz/El País

Los Reyes de España celebran con pocos días de diferencia dos fechas claves. Una personal: el 22 de mayo se cumplen 15 años y otra institucional: el 19 de junio hará cinco años que se produjo el relevo en la Corona. Fue cuando don Juan Carlos decidió abdicar para dar paso a la monarquía del siglo XXI, encarnada en la figura de su hijo Felipe que ya había dado el primer paso a una cierta modernidad al casarse con una periodista divorciada. Letizia Ortiz de 46 años, es una reina que conquista portadas en la prensa de medio mundo por su vestuario pero a quien le gustaría que se hablara más de sus trabajo, del esfuerzo que hace por desempeñar lo mejor posible su papel. En algunas conversaciones informales, la Reina ha contado que cuando llegó a la familia real para ella todo fue nuevo, que ha tenido que aprender un oficio al que se dedica con esfuerzo por mejorar cada día.

Por eso doña Letizia se ha quejado alguna vez de que se hable tanto de cómo se viste o de cómo se peina y nada del trabajo que realiza. Pero lo cierto es que los miembros de las casas reales, y sobre todo si son mujeres, están sometidos a este escrutinio. Con una cierta aceptación a esta norma, la Reina de España intenta mandar mensajes con sus estilismos. Apuesta por la moda española, aunque de vez en cuando hace guiños a firmas internacionales, y se viste con asiduidad con ropa low cost que se agota en las tiendas en cuanto se la pone.

Pero al margen de la evolución de su vestuario, que no deja de ser un asunto menor, Letizia ha introducido algunos cambios en el palacio de La Zarzuela, más notables desde que se convirtió en Reina. En su primera época en la casa real se movió con notable cuidado hasta que se adaptó a su nueva vida. Esos años coincidieron, además, con la llegada de sus dos hijas, Leonor y Sofía. Fue poco después cuando la entonces princesa de Asturias se encontró con la tarea de trabajar para una institución que necesitaba una renovación y en la que ella intentaba dejar su sello, la mayoría de las veces sin lograrlo. Ahora, sin embargo, se notan algunos cambios. El más significativo llegó en la primera audiencia que los Reyes de España celebraron con diversos sectores de la sociedad en el palacio de El Pardo a donde convocaron a los colectivos gais, algo que no se había hecho nunca.

Los Reyes de España en el 175 aniversario de la Guardia Civil.
Los Reyes de España en el 175 aniversario de la Guardia Civil. Chema Clares GTRES

Doña Letizia vivió especialmente preocupada el escándalo del caso Nóos y los problemas de su cuñado Iñaki Urdangarin, que pasó de ser el encargado de comprar el anillo de su pedida a ser un personaje non grato en Zarzuela. El cortafuegos que creó fue tan férreo que provocó una fractura familiar con sus cuñadas Elena y Cristina. Con don Juan Carlos es un secreto a voces que nunca ha habido sintonía. Y con doña Sofía, que siempre ha actuado con profesionalidad, también ha habido momentos de tensión. Letizia pasó de agradecer el “ejemplo impagable” de su suegra cuando llegó a La Zarzuela a protagonizar con ella un rifirrafe histórico a las puertas de la catedral de Palma de Mallorca en la misa de Pascua de 2018.Ese día la popularidad de la Reina bajó muchos enteros. Ella, que como periodista sabe la importancia de los gestos, se dejó llevar y sufrió un resbalón que todavía no se ha olvidado.

Eso sí, Letizia, con el paso de los años, se siente más segura en su papel y en la manera en que quiere ser reina. Hay una leyenda que apunta a que intenta tener un horario de trabajo y los fines de semana libres, aunque el último presidió la final de la Copa de la Reina de fútbol en Granada y aprovechó para lanzar ante las cámaras de televisión un mensaje feminista en apoyo a las mujeres en el deporte en general.

La Reina de en la Fundación Ayuda contra la Drogadiccion, el pasado jueves.
La Reina de en la Fundación Ayuda contra la Drogadiccion, el pasado jueves. Chema Clares GTRES

La cultura, la alimentación, las enfermedades raras y la cooperación son algunos de los asuntos más importantes de su agenda. Siguiendo la tradición que implantó su suegra, realiza todos los años un viaje para seguir los proyectos de cooperación en los que está involucrada España. Este mes ha hecho el cuarto. El destino ha sido Mozambique. Antes estuvo en Honduras y El Salvador, en 2015; en Senegal, en 2016 y en Haití y República Dominicana, en 2018.

La Reina dispone de un reducido equipo de trabajo al frente del cual está su secretario, la persona que trabaja día a día con ella desde hace 12 años: José Manuel Zuleta. En él se une una completa formación militar y un extenso pedigrí aristocrático que le abrieron las puertas de La Zarzuela, a mediados de los 90. Pero fue el 25 de junio de 2014, seis días después de la proclamación de Felipe VI, cuando Zuleta, fue nombrado jefe de la Secretaría de la Reina.

Letizia impone su criterio a la hora de organizar los actos a los que acude. Así, por ejemplo, prefiere las reuniones de trabajo con temas concretos a los interminables saludos que impiden profundizar en el conocimiento de los asuntos. Intenta ser tan perfeccionista en todo lo que hace que a veces se percibe como distante.

Su llegada a la vida de don Felipe dio un soplo de aire fresco a la cotidianidad del entonces príncipe. Es normal ver a la pareja en los cines y teatros madrileños o paseando por el barrio de Malasaña. Les gusta viajar en familia. Hacen excursiones con sus hijas por España y suelen viajar por países mediterráneos cuando llegan las vacaciones. Otro asunto en el que Letizia ha impuesto su criterio hasta convertir esos días en un asunto de alto secreto del que Zarzuela nunca informa. Del último que hay noticias fue en Semana Santa, cuando la Reina y sus hijas se fueron a Roma en un vuelo regular de Iberia donde ocuparon asisentos en la clase business.

Pero el aspecto en el que se muestra más firme la Reina es en la manera de educar a sus hijas, a las que protege todo lo posible de la atención mediática. Tanto que son las herederas europeas que menos se dejan ver en público. En esta decisión cuenta con la complicidad de don Felipe, que en más de una ocasión y en conversaciones informales ha apoyado esta manera de proceder con el argumento de que “ya tendrán tiempo” de una vida bajo los focos.

Las luces apuntan ahora a don Felipe y a doña Letizia, que tienen por delante la tarea de renovar una institución que todavía se recupera de tiempos de sombras.

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