A un mes del naufragio del barco atunero “Blakfin”

Por Inés García Nieto

A un mes del hundimiento del barco atunero “Blakfin”, las esposas de los cinco pescadores que desde el 11 de enero desaparecieron en las aguas más profundas del Golfo de México, mantienen la fe a flote.
Carmen Hernández San Juan, esposa de Rutilo Flores, uno de los pescadores de Tuxpan, Veracruz  que no ha aparecido desde el trágico martes 11 de enero de 2011, vence la desesperación que la invade con un prolongado suspiro y lanza su esperanza al gélido aire para decir.- Yo espero que un día llegue a la casa, yo no pierdo la fe de verlo regresar.
Entrevistada en una de las curveadas calles de la colonia Manlio Fabio de la congregación de Santiago de la Peña, relata:
La mañana del jueves 10 de febrero estuvieron en el muelle de atraque de los barcos atuneros de Tuxpan, dos de las cinco mujeres que desde hace un mes no sabemos nada de nuestros esposos y junto con los padres del biólogo Álvaro Melchor Barrios acordamos volver a reunirnos el próximo martes para conocer los avances de su búsqueda.
Menciona que ella al igual que Celia Ramírez, esposa de Alexander Carballo; Dulce Gabriel Cueto, esposa de Raúl Nicanor; Margarita Cruz Martínez, esposa de Miguel Enrique Cruz, Eugenia Hernández Aquino, esposa del capitán Hugo Morales, así como los padres y hermanos del biólogo de 25 años, seguirán pidiendo a la Secretaría de Marina se haga realidad la promesa de sobrevolar el lugar donde el barco atunero se hundió el 11 de enero.
Precisa que ellas esperan que el mal tiempo pase para volver a pedir a la Secretaría de Marina se concretice el vuelo en un avión de la Armada con los familiares de los seis náufragos, pues hasta el último momento seguirán insistiendo en este punto.
Carmen Hernández, madre de cuatro hijos de 18, 17, 10 y 8 años de edad, indica que el capitán de Puerto Gasmar Cime Escobedo les aseguró que la búsqueda de los pescadores no ha cesado e incluso el martes 8 de febrero les mostró un reporte hecho el sábado anterior, donde se precisan detalles de la búsqueda.
Menciona que un empleado de la empresa K&B Tuna SA de CV, dueña del barco hundido comentó que fueron localizadas unas boyas a la altura de Matamoros, por lo que las esposas pidieron información al respecto. Se les dijo que efectivamente se habían localizado unas boyas pero estas no tenían la serie del barco “Aleta Negra”, hundido a 500 kilómetros al este de Matamoros, Tamaulipas.
Respecto a la pensión económica que por parte del IMSS tengan derecho a recibir, Carmen Hernández precisó que la ley menciona que en estos casos deben pasar seis meses para poder tramitar un acta de defunción, y sin este documento ellas no pueden hacer ningún trámite.
Agrega que en tanto los pescadores no aparezcan, ellas y las autoridades involucradas en la búsqueda no tomen un acuerdo al respecto, los socios de la empresa les están otorgando un apoyo quincenal de 2 mil pesos, y existe la promesa de que el presidente municipal de Tuxpan, Alberto Silva Ramos  les otorgue una beca a los niños y jóvenes que estén estudiando.
Carmen, Eugenia, Dulce, Margarita y Celia se han prometido hacerse fuertes para no llorar delante de sus hijos, y cada día al amanecer se agarran de una invisible fuerza llamada fe,   para seguir flotando en el inmenso  y peligroso océano del desaliento
El 11 de enero de 2011 a las 5.20 de la tarde, Capitanía de Puerto en Tuxpan recibió un aviso de emergencia marítima reportando que el barco atunero “Blakfin” se iba a pique  al tener agua en la cocina y enfrentar descomunales olas que al filo de las 12 horas se habían formado con la entrada del frente frío número 20, reportando con oportunidad por el Servicio Metereológico Nacional.
La llamada de auxilio tuvo se captó en la posición geográfica latitud Norte 24° 41.7min y longitud Oeste 92° 21.0 minutos, a 270 millas náticas al este del puerto de Matamoros, Tamaulipas.
El barco atunero “Aleta negra” había salido el 4 de enero del puerto de Tuxpan, Veracruz, y la llamada de auxilio hecha por el capitán Hugo Morales Hernández, fue captada por otros barcos de pesca e incluso por la guardia costera de Estados Unidos, pero debido a lo fuerte del viento y la marejada no se pudieron acercar al punto referido,  y porque el “Blakfin” estaba en lo más profundo del Golfo de México.

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