Autorretrato, 1941. Fotos: IIE y Juan Antonio López.
Centenario del pintor y escultor; la escultura, parte del acervo de la UNAM
Por Rafael López/Gaceta UNAM
Investigadores de la Universidad Nacional hicieron un reconocimiento temprano a la obra de Juan Soriano. Hacia 1951 el historiador de arte y crítico Justino Fernández analizó su obra, para entregar posteriormente a la Dirección General de Publicaciones, en colaboración con Diego de Mesa, el libro Juan Soriano que apareció en la Colección de Arte en 1976, recordó la académica Louise Noelle Gras Gas, del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE), la víspera de que la comunidad artística de México rinda tributo al pintor en el centenario de su natalicio.

Juan Soriano nació en Guadalajara, Jalisco, en 1920. Sus primeros estudios de arte los realizó con algunos creadores que en ese momento residían en aquella ciudad. No tuvo una educación formal, en una escuela especializada, sino de la mano de un grupo de artistas en el que figuraron grandes maestros.

“Conviene resaltar lo anterior porque se dice que Soriano fue autodidacta. No es así; simple y sencillamente no tuvo acceso a un aprendizaje formal, pero se cultivó con maestros como Jesús Reyes Ferreira y Roberto Montenegro.

“Después, ellos lo animaron a venir a la capital a continuar sus estudios. Era muy joven, poseía un gran talento y pronto sobresalió entre sus pares”, dijo la investigadora.

Sin duda, se trata de un rasgo interesante de la trayectoria de Soriano, pues no se le puede situar dentro del movimiento nacionalista, emanado de la Revolución Mexicana, aunque convive con esta gran corriente. Era la época de la pintura mural épica y del trabajo del Taller de la Gráfica Popular, ambos excelentes y muy destacados.

No obstante, nunca rompió con la figuración, abundó Louise Noelle, porque sus temas lo separaron del movimiento nacionalista; de los que se expresaban en el muralismo y en el grabado.

Retratista

No quiere decir que no haya hecho pintura mural o grabado, pero para él sus intereses nunca estuvieron ligados a esa corriente, apuntó. Respecto a la vena pictórica de Soriano como retratista, la universitaria calificó de sui géneris tal faceta, “sobre todo una serie de autorretratos que tuvieron gran aceptación en su momento”.

De acuerdo con la especialista, “sin que se pretenda un punto de comparación, el pintor jalisciense es como Rufino Tamayo, ambos excelentes artistas, que convivieron –podemos decirlo así– con el gran movimiento nacionalista, sin ser parte de él.

“A muchas personas les extrañó que de pronto se hubiera convertido en escultor. No fue así, regresó a estas expresiones de su primera época en Roma donde, sobre todo, trabajó escultura. Aunque después se haya dedicado prácticamente sólo a la pintura de caballete; al final volvió a hacer escultura, en una etapa con rasgos todavía más abstractos de lo que había tenido su pintura. Formas insólitas, atractivas, inusuales y de gran impacto visual. De ahí que sea especialmente grato para nosotros en la UNAM tener la escultura en metal Pájaro XIII, en Ciudad Universitaria.”

Escultura

Pájaro XIII forma parte del acervo artístico de la Universidad desde noviembre de 2007. La pieza, de cuatro metros de altura, se instaló en la glorieta del circuito Mario de la Cueva que conduce al Centro Cultural Universitario.

“Otra de sus esculturas, La luna, se encuentra al frente del Auditorio Nacional en Ciudad de México, y una más, de líneas limpias y poco complejas, es la famosa Paloma del Marco (Museo de Arte Contemporáneo) de Monterrey, Nuevo León, informó Louise Noelle Gras Gas. Unas son más fuertes y contundentes, Pájaro XIII es más abstracta, algunas más naturalistas, pero todas son parte de la gran riqueza creativa de Juan Soriano”.

Museo

Para la experta del IIE, “que la escultura ocupe espacios públicos la hace más cercana, cotidiana. Porque la pintura de caballete sólo se aprecia cuando hay una exposición; de modo que no es fácil ver la pintura de Soriano. De ahí que sea grato que tengamos una de sus esculturas. Se debe anotar que la relevancia de estas obras permitió que se estableciera, en Cuernavaca, un espléndido museo con un jardín para sus piezas”. En marzo de 2018 se inauguró el Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano. Cuenta con áreas para exhibiciones, salas audiovisuales, biblioteca y cinco áreas de talleres. En sus instalaciones hay una exposición permanente del artista y resguarda un acervo integrado por mil 200 obras entre óleos, esculturas, tapices, cerámicas y obra gráfica, así como carteles, dibujos y fotografías.

Juan Soriano también estuvo presente en la UNAM con su sensibilidad como escenógrafo, al participar en el notable proyecto de Poesía en Movimiento, al igual “que otros artistas que creaban en paralelo con el movimiento nacionalista sin ser parte de él”, enfatizó.

Finalmente, Louise Noelle celebró que en la UNAM se recuerde el centenario del nacimiento de un gran creador. “Creo que es bueno que lo conmemore la Universidad que siempre lo tuvo presente. Esto muestra a una institución abierta a diferentes corrientes, pensamientos y, sobre todo, al arte de México. Es algo que también se debe aplaudir”.

 

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