El ferrocarril de Tuxpan al Pacífico

Redacción Expreso de Tuxpan

Daniel Cosio Villegas escribió que en 1868 el periódico francés Le Trait d’Union anunciaba que a bordo del buque de vapor Georgia venía de Europa el empresario portugués Manuel da Cunha Reís cargado de materiales y un capital de 25 millones de pesos para las obras del ferrocarril de México-Tuxpan, de acuerdo a la concesión que a la compañía de Ferrocarriles de Tuxpan otorgó con puño y letra el presidente Benito Juárez a Abdon Morales Montenegro y a este empresario portugués.

La concesión fue para la construcción de un camino de fierro que partiendo del norte de la ciudad de México pasare por Tlalnepantla, Cuautitlán, Zumpango, Tizayuca, Tulancingo, Huachinango, Xico y terminare en un punto navegable del rio Tuxpan.

Sin embargo, el congreso mexicano revocó más tarde la autorización quedando archivado el proyecto.

Historia parlamentaria del Cuarto Congreso Constitucional de México

México a 18 de mayo de 1868­

-Soberano.- M. B. da Cunha Reís: Apoderado legal de la compañía internacional americana y mexicana compuesta de los directores de ella T. P. Shaffner, Guther G. Bingham, Andres Casard, W. K. Mead, D. D. Gapner, John Hall, Abdon Morales Montenegro y el que suscribe, los cinco residentes de New York y los dos últimos en esta capital, ante vuestra soberanía con el más profundo respeto expongo, “que como quiera que la expresada compañía internacional no piensa limitar sus benéficos trabajos en obsequio de este país, a enlazar su capital con el puerto de Tuxpan, según está autorizado, sino que se ha resuelto a unirla también con un punto conveniente del Pacifico, creo un deber someter a la patriótica e ilustrada inteligencia de los respetables miembros de la cámara, las bases bajo las cuales podrá la compañía llevar a efecto esta grandiosa obra cuya importancia dejo a la apreciación de su sabiduría y notorio patriotismo.

El tema fue retomado más tarde por el histórico general norteamericano William Starke Rosecrans, quien había sido candidateado para vicepresidente de la Unión Americana con el presidente Abraham Lincoln.

Después de ser héroe en grandes batallas de la guerra civil norteamericana.

El tema lo recogió la Universidad de Yale, Estados Unidos con la publicación del libro El General W. S. Rosecrans, la “Doctrina Monroe” el “Destino Manifiesto,” y el Ferrocarril de Tuxpan al Pacifico” de Antonio D Richards.

En este libro se expone entre otros documentos históricos, “El memorial del General Rosecrans al senado y la cámara de diputados de Estados Unidos”, donde sostiene la importancia del financiamiento de los ferrocarriles, como ríos de hierro que conducen el comercio y el desarrollo de los pueblos, por lo que subrayo la naciente necesidad de México de optar entre la naciente comunicación ferroviaria que implica civilización o de plano la barbarie.

Llamando a los estadounidenses a invertir con sus capitales en el proyecto del ferrocarril de Tuxpan al Pacifico, fortaleciendo “la Doctrina Monroe” de la unidad occidental americana contra la fuerza que implicaba la unidad de los países europeos en un bloque económico.

Pero advirtiendo este patriota a los estadounidenses que “la caldera hirviente de pasiones, intereses, ambiciones, especulaciones, deseos de guerra, anexión, conflagración y despojo que hierve delante de nosotros como una caldera infernal, que indica a los estadistas que deben evitarse muchos males y que puede asegurarse el bien y el desarrollo de México bajo su propia autonomía.”

Sin embargo, explicó que la lentitud de acción o respuesta del gobierno y la legislación juarista se fundamento en su “inexperiencia, timidez nacida de la desconfianza que han creado en el espíritu nacional mexicano 50 años de desengaños, entre los que se encuentran varios proyectos de especuladores norteamericanos, que, para conseguir importantes franquicias, prometieron lo que no podían cumplir, ni cumplieron.”

Posteriormente se rescató del diario oficial de México fechado en abril 9 de 1870, un documento del General Rosecrans dirigido al gobierno y al congreso mexicano, alentándolo a ratificar la autorización del proyecto del ferrocarril Tuxpan-Pacifico, resaltando que no es posible que una nación pueda progresar si no tiene vías férreas, ya sea por tierra, ya sea por agua, que la conecte con el resto del país y con los pueblos extranjeros.

Recordándoles que el comercio es la palanca de la civilización y que no puede desarrollarse sin vías de comunicación fáciles y baratas, como el ferrocarril, recordando que los romanos llegaron a ser los dueños del mundo, precisamente por sus caminos carreteros que por todos lados del orbe de ese entonces comunicaban a Roma.

Rosecrans puntualizó que, con una buena comunicación férrea y sus grandes riquezas naturales, podría llegar a ser “el Edén de la tierra”.

Por ello escribió en este capítulo del documento que reconocía la voluntad del reestablecido gobierno federal luego de la guerra con Francia por desarrollar el país, expidiendo concesiones para la construcción del ferrocarril Tuxpan-Pacifico y Tuxpan-México entre otros puntos.

Pero el interés de Rosecrans y los demás inversionistas que proyectaban este ferrocarril fue afectado por desconfianza del congreso mexicano al interés norteamericano por la reciente invasión de tropas de Estados Unidos en 1847 que le costó a nuestro país la perdida de varios estados del norte como Texas, Arizona y Nuevo México, lo que hizo lenta la respuesta del gobierno juarista a la persistencia del ilustre general norteamericano.

Ante esto Antonio D Richards suscribió en1870 que desde mayo del 69 se presentó para su aprobación al cuarto congreso constituyente un proyecto de ley para la construcción del ferrocarril interoceánico de las costas del Golfo de México desde Tuxpan hasta el Pacifico, proyecto que juro bajo palabra de honor “no ha tenido ningún interés mezquino ni bastardo para merecer el rechazo mexicano, que salvaguardando la autonomía nacional podría significar la prosperidad del pueblo mexicano, remarcando que si el gobierno mexicano dejaba para mañana lo que se puede hacer hoy, el tiempo se burlará de nosotros y de toda la nación por su indiferencia.”

Benito Juárez murió en 1872 y su sucesor Sebastián Lerdo de Tejada negó la autorización del congreso para el proyecto ferroviario que puedo haber convertido a México según Rosecrans en la Suiza americana.

Pese a las presiones de intereses económicos y gubernamentales de Estados Unidos que seseaban invertir en el ferrocarril Tuxpan-Pacifico, por gestión de Rosecrans, el proyecto fue archivado, Cunha de Reís que venía con capital para el ferrocarril en un barco de vapor tuvo que dedicarse a otra actividad, el ferrocarril a Tuxpan tendría que esperar mucho todavía, el estigma de 1847 empantano su desarrollo en aquel tiempo, la Doctrina Monroe lejos de alentar  preocupó a los estadistas mexicanos que pararon el proyecto.

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