El caso Neymar, todo un ejemplo de narrativa machista

El caso Neymar, todo un ejemplo de narrativa machista
El relato en los medios ha tenido exclusivamente voces masculinas que revelan un “compañerismo perverso” entre hombres para descalificar a la presunta víctima.

São Paulo.- Las principales voces que han contado en la prensa los pormenores de la acusación de violación hecha por la modelo Najila Trindade en contra el delantero Neymar Júnior son de hombres. Desde la primera declaración pública sobre el caso, realizada por el padre del jugador en un programa de televisión brasileño, hasta las más recientes opiniones vertidas por las autoridades brasileñas se ha construido una narrativa dominantemente masculina. Según algunas voces expertas, el caso —marcado por estrategias en las que tanto el jugador como la chica rozan los límites de sus libertades individuales al exponer al otro para defender su propio honor— ha sido llevado por los propios protagonistas a un “tribunal de las redes sociales”. Independientemente de lo que concluya la investigación oficial en el futuro, la forma en la que ha sido tratado el caso por los diferentes sectores de la sociedad ha reforzado los estereotipos de género todavía latentes en el Brasil posprimavera feminista.

Ahora se sabe que la joven se llama Nájila. Es modelo, madre y ha dado su versión a algunos medios que la entrevistaron. Su exmarido también ha dado la cara para defenderla. Pero en los primeros días, el caso recibió una avalancha de declaraciones públicas, que reforzaban, en su mayoría, una cultura machista que tiende a cuestionar automáticamente la credibilidad de la mujer que denuncia una agresión. El primer posicionamiento oficial sobre la denuncia fue del padre del jugador, Neymar Santos. En una entrevista en la televisión brasileña el día 1 de junio, dijo que a su hijo le habían tendido una trampa y que la mujer que lo acusa de violación intentó sacarle dinero. El periodista que lo entrevistaba, José Luiz Datena, que ya había sido denunciado por acosar sexualmente a una colega de trabajo, lo apoyó. “Es difícil mantener a los chicos dentro de casa”, declaró, poco antes de difundir en directo el nombre de la mujer que había denunciado al delantero. Hasta ese momento, su identidad había estado protegida por las autoridades policiales.

Dos días después, las declaraciones del exabogado de Najila echaron más leña al fuego: José Edgar Bueno dijo que la primera versión que le dio fue que durante el acto sexual hubo agresión, no violación. El abogado que lo sustituyó, Danilo García de Andrade, también ha dejado el caso recientemente porque la modelo lo habría acusado de robar una tableta que contenía vídeos grabados durante su segunda cita con Neymar. Su defensa es delicada. Hay una serie de informaciones incompletas y el vídeo que Najila prometió presentar no aparece. Para colmo, los dos abogados que dejaron el caso han olvidado la discreción y dan todo tipo de opiniones sobre su excliente. Sus salidas de tono van desde cuestionar la violación a un profundo debate sobre las motivaciones reales que la llevan a acusar Neymar. Interpretaciones que no suelen salir de la boca de los abogados y que la Justicia debería investigar. “Quieren hacer creer al mundo que Najila es un loca”, dice Cosme Araújo, el nuevo abogado de la modelo. Mientras la presunta víctima trata de mantener la estabilidad en su defensa, la Policía ya ha escuchado su testimonio y el de Neymar, al que esperaba una pequeña multitud gritando en su apoyo a las puertas de la comisaría en São Paulo.

Mientras tanto, algunas figuras públicas no han perdido ni un minuto en solidarizarse con el jugador. El presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Rogério Caboclo, se manifestó antes de que Neymar se retirara de la Copa América por lesionarse durante el primer partido de Brasil. Con una amplía sonrisa, dijo que intentaban “mantener la naturalidad” ante el escándalo.  El presidente Jair Bolsonaro también ha querido lanzarle un guiño al jugador: “Es un chico. Está en un momento difícil, pero creo en él”, afirmó.

“Una serie de profesionales, tanto de la prensa como del fútbol, en este momento se manifiestan con un compañerismo [hacia Neymar] que es perverso”, analiza Amanda Kamanchek, editora de la ONG feminista Think Olga. Añade que este “refuerzo de los hombres” es común en las repercusiones de los casos de violencia de género. “Independientemente de que las personas no sepan qué ocurrió, porque solo los dos implicados estaban allí en ese momento, salen en defensa [del acusado] y refuerzan lo que llamamos fraternidad entre hombres”, afirma. Kamanchek considera que estos posicionamientos resaltan la relación desigual entre diferentes esferas de poder, donde los hombres se colocan como superiores. E, independientemente de lo que pueda concluir la investigación en la esfera judicial, pueden generar nuevas situaciones de violencia contra la mujer que denuncia una agresión.

“Es extremamente irresponsable [la cobertura de la prensa en este caso], porque crea otras violencias a una víctima que ya está fragilizada”, explica. “Todas las opiniones sobre el caso crean una imagen general de que siempre que una mujer se relaciona con un famoso, está disponible y dispuesta a asumir cualquier consecuencia. No es así. Tenemos que entender que nadie está por encima de la ley”, afirma la abogada Patrícia Peck. Añade que la sobreexposición tanto de ambos implicados puede perjudicarlos durante el curso de la investigación y en un eventual juicio que se produzca en la esfera adecuada, que es la Justicia. “Aparecen contradicciones y se exponen indicios que deberían presentarse solo después porque generan interpretaciones previas y la opinión pública va creando un juicio de valor”, explica.

La abogada se refiere a la estrategia que los implicados utilizaron para defender su propio punto de vista. Con el argumento de querer demostrar su inocencia frente a una acusación grave como la de violación, Neymar utilizó las redes sociales y expuso a millones de seguidores las conversaciones privadas que intercambió con la mujer, incluyendo las imágenes íntimas que ella le había enviado por WhatsApp. La difusión de ese contenido generó otra investigación contra el delantero por crimen digital.

“Como vivimos en una época de mucha exposición, las partes se sienten rehenes y creen que, si no exponen todos los datos que tienen, serán condenadas en el tribunal de Internet”, dice la abogada Patrícia Peck. Para Amanda Kamanchek, la estrategia de la exposición es condenable y puede acarrear graves consecuencias a las víctimas de violencia de género, como depresión, abandono del trabajo e incluso suicidio. “Acaba exponiendo a ambos, aunque principalmente a la mujer, a otras violencias. Y es ahí donde la cuestión social y el machismo se manifiestan. Estas divulgaciones masivas suelen tratar a las mujeres como objetos y descalificarlas”, afirma. Asegura que, en este contexto, queda en evidencia incluso la desigualdad entre hombres y mujeres con relación a la expresión del deseo sexual. O sea, el hecho de que una mujer manifieste que tiene ganas de tener relaciones sexuales con un hombre se ve como algo negativo. Y con los hombres no pasa. “Es extremamente deshumanizador. No sabemos cómo va a concluir la historia, lo que sí podemos decir es que por ahora la narrativa pesa mucho más contra la mujer. La narrativa de ella y la de él no tienen el mismo poder que tendrían ante un tribunal”, afirma.

 

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