John Wayne, el vaquero más legendario al oeste de los Oscar

El cowboy más icónico de Hollywood, trabajador infatigable, ganador de un Oscar en 1969 es abatido por el cáncer, ‘aquel hijo de puta’, a los 72 años
Por Teresa Amiguet/La Vanguardia

Marion Robert Morrison, alias Duke, era un jugador de fútbol americano becado por la Universidad del Sur de California que llegó al cine por casualidad. El director Raoul Walsh le convirtió en John Wayne y a los 39 años de la mano de su gran amigo, el célebre John Ford, inició la singladura cinematográfica que le convertiría en una de las estrellas más rentables y mejor pagadas de Hollywood.

Aquel hombre tranquilo, el vaquero más legendario del Far West, c onquistaría el Oscar al mejor actor en 1969 por su papel en True Grit ( Valor de ley ).

La leyenda del ‘ hombre más tranquilo del oeste’ empezó de la mano de John Ford, que un buen día le dijo: ‘Plácame’ y el joven Marion Robert Morrison, en la plenitud de sus 21 años, sin dudarlo pateó el pecho del director, temido ‘talludito’ de 32 famoso por su genio implacable, estrellándolo contra el suelo. Aquel osado muchacho de 1’93, tranquilo, fornido y de talante bonachón era Duke (nombre que había tomado del gran terrier que le acompañó durante su infancia). Había nacido una amistad tan inquebrantable como fructífera. Con los años aquel joven estudiante de derecho de la Universidad del Sur de California, becado como jugador del equipo de fútbol americano, se convertiría de su mano en uno de los actores más rentables de Hollywood, una auténtica leyenda del cine contemporáneo. Juntos filmarían más de 20 películas.

Por aquel entonces, el joven Marion, alisa Duke, tras romperse la clavícula, se había visto obligado a abandonar los estudios y la precaria situación económica de su familia le había llevado a a buscar trabajo en la Fox. Allí el actor de westerns Tom Mix le ofreció un trabajo de verano como tercer ayudante de atrezzo. A cambio Duke debía facilitarle entradas de fútbol y, de paso, se embolsaba unos dólares. Así, casi por casualidad, desembarcaba en el cine quien se convertiría en una de las estrellas más fulgurantes del cine contemporáneo.

Metido en faena, el joven no dudó en probar suerte en el cine y empezó a desempeñar pequeños papeles, hasta que Raoul Walsh lo ‘descubrió’ para protagonizar La gran jornada . Contra todo pronóstico la película recibió muy buenas críticas y la buena presencia del actor logró incluso llevarle a la portada de algunas revistas. Aunque el filme fracasó comercialmente, Marion ya formaba parte del séptimo arte, y no dudó en adoptar el nombre de guerra que le sugirió Walsh. Ahora era el actor John Wayne .

A partir de ese momento la carrera de John se desboca. El joven enamorado contrae matrimonio con la panameña Josephine Saenz, cuya acomodada familia denosta al actor que, desesperado por estar a la altura, empieza a trabajar a golpe de talonario. En 12 años actúa en 44 westerns y 25 filmes. La fértil pareja p ronto tuvo cuatro bocas que alimentar y el actor, todo un padrazo, se dejaba la piel en el set cinematográfico para mejorar su posición económica.

Pero Marion es un hombre positivo y sabe sacar partido de la experiencia. A los conocimientos adquiridos en aquella i nfancia en la que trabajaba en la granja de sus padres aprendiendo a cabalgar hasta quedarse dormido y a afinar su puntería contra las serpientes, alentado por su padre , suma los conocimientos del especialista Yakima Canutt. Este le insufla el espíritu del perfecto cowboy: John, aprende a pelearse en el saloon, caerse con maestría del caballo y manejar el revólver como nadie .

Convertido ya en un auténtico cowboy, su gran amigo John Ford entra en escena. El director se halla al frente de La diligencia y los estudios quieren a Gary Cooper en el papel del protagonista, el sherif Ringo Kid. Pero el visionario cineasta tiene muy clara su selección y se arriesga. Wayne es un desconocido para el gran público pero su talento es innegable. La película, un auténtico éxito de perdurable recuerdo, se convierte en la pista de despegue del vaquero. En ese plató Ford tiene la genial idea de hacer del rifle un giratorio revólver adaptado a las gigantescas manos del actor. El simbólico gesto hará historia en los westerns .

A partir de La diligencia con sus andares cadenciosos. Wayne personifica al estereotipo del hombretón llano, asequible y bondadoso y se convierte en un icono masculino, un auténtico símbolo de América. Convertido en estrella, en 1956 es el a ctor mejor pagado de Hollywood, con un contrato de dos millones de dólares por cuatro películas. Cuatro años después decide embarcarse en un arriesgado proyecto que casi le lleva a la ruina, El Alamo , epopeya que recoge los esfuerzos de Texas para independizarse de México.

Diez años después el cáncer, aquel ‘hijo de puta’ que había anunciado padecer en 1964, acababa con su vida, tenía 72 años. Su tercera mujer, la joven peruana Pilar Pallete (todas sus esposas fueron hispanas), que había tenido a bien contraer matrimonio con aquel maduro padre de familia de siete hijos decide enterrarle en el cementerio Pacific View Memorial Park, de Corona del Mar en Florida. Temerosa de que su tumba fuese profanada, decidió que su cadáver descansase en una anónima, mientras colocaba una lápida en una parcela vacía. Su epitafio reza en español: ‘Feo, fuerte y formal’ .

SECRETOS Y MENTIRAS DEL DUKE DEL FAR WEST:

John Wayne from Barcelona :el actor , no sólo rodó en las praderas norteamericanas. Lo hizo también en la propia ciudad de Barcelona, hasta donde vino con el equipo de una de las mayores superproducciones de la década de los 60,  El fabuloso mundo del circo , acompañado entre otras de Claudia Cardinale. Para este film la sala principal del Gran Teatro del Liceo se convirtió en un espectacular y luminoso escenario en el que se instaló un circo . T al y como explica el experto Eugeni Osácar en el libro Barcelona una ciudad de película , ‘ se produjo una anécdota durante este rodaje: se declaró un pequeño incendio y John Wayne, que con su personalidad orgullosa se negaba a ser doblado por especialistas, estuvo a punto de acabar con graves quemaduras. Su esfuerzo físico hizo que también sufriese una torcedura en una pierna durante la filmación, de la que debió ser atendido’.

– Durante el rodaje de El hombre tranquilo , en la que el actor interpreta a un boxeador estadounidense que vuelve a su Irlanda natal bajo la batuta de su buen amigo Ford, el actor se enamoraba de Maureen O’Hara, una lugareña casi en el primer fotograma. La película cosechó dos Oscars, pero más allá de su valor cinematográfico y de la magistral interpretación de la ya mítica pareja, merece la pena destacar la inquebrantable amistad que nació entre ambos actores. Materia prima de primera del papel couché, fue reiteradamente negada por por John y Maureen sin éxito.

Maureen O'Hara, y Wayne en un fotograma de 'El hombre tranquilo'

Maureen O’Hara, y Wayne en un fotograma de ‘El hombre tranquilo’

-E l Duke, eso sí fue un gran mujeriego, así pese a sus tres matrimonios y sus siete hijos, mantuvo numerosas relaciones extraconyugales . Su debilidad por las latinas, contrajo matrimonio con tres de ellas , una panameña, una mexicana y una peruana, no le impidió convertirse en amante de Marlene Dietrich o Clara Bow entre otras.

-En la biografía escrita por su hija Toni, John Wayne: the life and legend , cuenta que su padre tenía una cultivada cultura más allá del plató, gran lector era capaz de recitar de memoria a Shakespeare y era también un gran amante de la obra de Dickens, al tiempo que era un gran entendido en arte oriental, y de los nativos americanos, así como un experto en las tribus indias. Y como nieto de un combatiente de la Guerra Civil estadounidense, se convirtió en un erudito en el tema.

-Pocos saben que además e l actor haciendo gala de su carácter tranquilo, era un consumado jugador de ajedrez . y jugaba con otros actores incluso en los descansos de los rodajes. Sin embargo, algunos compañeros de profesión le acusaron de hacer trampas, entre ellos Robert Mitchum.

-En su última película, El último pistolero , en la que Wayne da vida a un viejo ‘cazarecompensas ‘condenado por el cáncer, su director, Don Siegel, tomo una clara determinación: John Bernard Books, se ría abatido por una bala mortal disparada por la espalda. Nadie podía acabar con John Wayne. Él era imbatible, el más grande cowboy de todos los tiempos .

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