POR LA VERDAD Y LA CONFIANZA

 La mexicanidad y los cambios en la cultura del Trabajo

 

 


PARTE DOS

Dra. Zaida Alicia Lladó Castillo

Pero continuando con el tema, ahora tomo como referencia  el trabajo de investigación de Mauro Rodríguez Estrada (1936-2007) y Patricia Ramírez Buendía[1], en su libro Psicología del Mexicano en el trabajo (2000)[2], en el que hablan de la mexicanidad, demostrado lo sui generis de nuestra cultura y hacen igualmente una revisión de sus orígenes, confirmando los traumas que cargamos históricamente,  las paradojas de nuestra vida social y, los aspectos que han caracterizado a nuestra raza: las dependencias e inseguridades que los mexicanos poseemos, señalando como las más importantes las siguientes:  

1)   La familia.-Fuerte influencia de la misma, no siempre integrada. Alto índice de natalidad, familia extendida más que nuclear. Prevalencia del machismo, por ende menosprecio hacia la mujer.      

2)   Salubridad y Manutención.-Poca vitalidad, Alto grado de alcoholismo, abuso de carbohidratos (obesidad) y malos hábitos alimenticios (desnutrición)  y consumo de estimulantes (cigarro, cafeína, etc.). Carencia de consciencia ecológica (contaminación en los hogares y medio ambiente insalubre)  y de educación (particularmente para la sexualidad y paternidad responsable). Los paréntesis son míos.

3)   Comunicación.-Prevalencia de la seudocomunicación (chisme, rumor,  burla, etc.); alegría ruidosa, manejo pobre del idioma (se sustituye el lenguaje puro por el “calo” o el “albur”); desconfianza y “mascaras” (tendencia a mentir o a la hipocresía).

4)   Amistad.-Fraterno y hospitalario, peculiar sentido de la lealtad, distorsiones acerca del amor.

5)   Educación.-Ignorancia, mediocridad, resignación y fatalismo. Escases de medios para desarrollarse intelectualmente. Distorsión en el conocimiento de la historia y la cultura (deidificación o prejuicio hacia ciertos héroes y líderes actuales, mitos, etc.)

6)   Placer.-Falta de equilibrio del Yo y del superyó. Idea distorsionada del placer, Fiestero, manirroto (despilfarrador), bebedor, etc.

7)   Seguridad.-Inseguridad por naturaleza y búsqueda de la seguridad a través de la compensación (afectiva, material, física) o los alardes.

8)   Productividad.-Predominio de la flojera, la ineficiencia. Ingenio, indisciplina e inconsciencia (no asume responsabilidad). Echador. “Creativo” (pero con el mínimo esfuerzo); discriminador y marginador (en especial de la mujer y de quien le presenta debilidad).

9)   En lo patrimonial.-No acostumbra a ahorrar; vive el presente y gasta más de lo que tiene.

10)              En lo religioso.-El uso de la superstición, inclinación hacia lo místico, hacia el dogma e incluso el fanatismo. Deidificación hacia la virgen (que ve en ella la dependencia materna); despego de la religión católica en lo esencial.

11)              En lo administrativo.-Tendencia al paternalismo empresarial (y sindical), se actúa más en la inercia que en la actuación estratégica con planes y objetivos;  desorganización e individualismo en sus actividades cotidianas y en el trabajo.

12)              Lo ético.-Tendencia al soborno, la corrupción y el cinismo.

13)              Prospectiva.-Se vive y trabaja con una visión “a corto plazo”; sin consciencia de una evolución sistémica e integral.

14)              Política.-Poca consciencia de lo que es la política (en el sentido correcto de la misma), abundancia de actuaciones “grillas”, desconfianzas y enfrentamientos  con el gobierno (y las figuras de autoridad, etc.). (Ramírez y Rodríguez, 2000).

Aunque algunos de los anteriores aspectos descritos, han venido siendo superados paulatinamente por las mexicanas y mexicanos en las últimas décadas, sucede que son atribuibles a ciertos grupos que no dejan de ser privilegiados por gozar de las oportunidades educativas, económicas y culturales y que no corresponden a la generalidad. Porque la realidad es que existe, un alto porcentaje en la población mexicana que aún conserva dichas limitaciones e inseguridades.

Pero, ¿cómo repercute en las situaciones laborales, estas limitaciones socioculturales y qué propuestas se pueden hacer para lograr un cambio de actitud hacia el trabajo?

Las respuestas pueden ser variadas y las dividiré en  tres grandes temas, que por cuestiones de espacio en este artículo es imposible tratarlos a profundidad, sin embargo trataré de sintetizarlos en lo posible: 1) las que corresponden al trabajador en particular; 2) las que corresponden a la empresa mexicana y la parte sindical y 3) las que corresponden al Estado. 

1)   Lo que corresponde al trabajador en lo particular 

 

A)  Los problemas de la familia

 

Según los estudios de salud y trabajo en México, en la actualidad existe un alto porcentaje de trabajadores, cuyas familias presentan desintegración, derivado de: divorcios, separaciones, infidelidades, paternidad en soltería o problemas con los hijos, aunado a vicios y adicciones, lo que explica las repercusiones de estos problemas en los espacios laborales.[3] Es decir, los problemas de la familia o personales, repercuten en el trabajo y viceversa[4].

 

Luego entonces, ¿qué se puede proponer al respecto?

 

Propuesta 1: Que cada familia con problemas, se le proporcionen las oportunidades a través de Centros estatales de desarrollo social y humano, creados para dar servicio exclusivamente a la clase trabajadora, y ahí pueda encontrar: a) orientación familiar, de pareja e individual; b) espacios  recreativos y deportivos en grupos y en  familia; c) promoción de las artes y el deporte; d)  talleres de rescate de valores en la familia y la sociedad;  y así mismo, e) encontrar eco en el sistema educativo estatal, para hacerlo una continuación en la transmisión de valores y comportamientos adecuados en los niños y jóvenes, en temas básicos como la educación para la salud, cultura e identidad nacionalista y el valor del trabajo en el avance y desarrollo de los pueblos.

 

Igualmente, retomar desde la familia la importancia de la educación para la sexualidad, que es básico en hombres y mujeres, para fomentar el hábito de la responsabilidad en la pareja y familia y sobre todo para responder por los hijos, deseados o no deseados.

 

B)  Los problemas de salud  física y mental en el trabajador mexicano

 

El problema más grave del  trabajador mexicano es sin duda, el alcoholismo. Este ya se ha convertido en un problema de salud pública, que ha tomado nuevas y graves dimensiones en nuestro país. Porque ahora ya no sólo es el alcohol, sino las drogas asociadas al mismo que requieren atención especializada. Otro aspecto son  las relaciones destructivas en la familia y en el medio social y ello repercute en manifestaciones de coraje y desquite contra lo que el individuo ve como propio (esposa, hijos, compañeros de trabajo), o hacia lo que ve ajeno  (robar a la empresa, echar basura, romper un teléfono público, destruir el pasto, pasarse un alto, pelearse con un agente de tránsito, etc.)

 

Propuesta 2. Ello obliga a lograr  despertar en el trabajador la preocupación por resolver vacios e inseguridades voluntariamente y cuidar su salud física y mental. Y qué mejor que quien promueva esa instancia de atención y apoyo emocional para los trabajadores sean, los propios sindicatos, preocupándose por que en la reformas a la Ley General del trabajo quede previsto gestionar los apoyos para que el trabajador sea atendido en su individualidad y su mejoría integral.

 

Y los rubros prioritarios, relativos a la salud,  serían: a) revisiones médicas periódicas obligatorias; b) acciones preventivas y correctivas a través de grupos de apoyo terapéutico o ayuda profesional  cuando se trate de problemas severos de alcoholismo, drogas y desadaptaciones emocionales o nerviosas. c) tratamientos para mejorar hábitos alimenticios y principalmente la obesidad que va en aumento y d) fomento de la cultura del cuidado de la higiene y la protección al medio ambiente, entre otros rubros.

 

 

C) La espiritualidad y el rescate de valores en el mexicano

Se ha mencionado que el mexicano es místico por naturaleza y a su vez religioso y eso conlleva en sí mismo una gran riqueza espiritual, pero a menudo esa potencialidad esta desaprovechada, pues se queda en la teoría y pocas veces lo aplica en su vida cotidiana. Le vencen los temores y los fatalismos.

Propuesta 3. Por ello es vital que el mexicano, logre fortalecer sus estados internos usando esa espiritualidad natural a su favor y llevarla hacia la actuación correcta y adaptada a sus necesidades. Pero, eso le implica recuperar la autoestima y los valores morales y para ello necesita orientación (si no la posee) o reafirmación de los mismos (si es que los tiene desvirtuados). Y eso justifica la intervención de gente que sepa orientar sobre esos rubros, que tiene elementos y herramientas para lograr el fortalecimiento de los estados internos del individuo.

Por eso el pugnar por los Centros estatales de desarrollo social y humano para el trabajador, incorporando especialistas en salud, en desarrollo social y humano y terapeutas especialistas en casos de estrés laboral para que con absoluta experiencia, con conocimiento de los tratamientos, con recomendaciones del resultado de su trabajo, se garantice que los casos sean tratados con seriedad y profesionalismo, permitiendo que el trabajador recupere y fortalezca lo que le falta en lo interior y pueda de esta manera dar lo mejor de sí mismo hacia cualquier objetivo que emprenda. De ahí la importancia de crear una gran brigada a favor de la salud emocional y el rescate de valores del trabajador mexicano.

Y esto no implica lesionar creencias religiosas, respetables en cada quien, sino por el contrario la propia religión (la que sea) se debe volver coadyuvante para fortalecer la espiritualidad hacia lo positivo, desarrollar la creatividad, recuperar el ánimo y la voluntad de ser mejores, para ser parte de la solución y no del problema.

Concentrar la atención en la recuperación de la  autoestima, como un problema serio a atender de nuestra mexicanidad, se puede lograr cuando las necesidades más sentidas como sociedad se puedan resolver, pero principalmente, cuando tengamos la capacidad de desechar lo que nos hace daño en lo personal (vencer hábitos negativos) y lo que afecta a los demás (cortar rumores, evitar lesionar o desprestigiar a otros, eliminar prejuicios y miedos, etc.,), desterrando discriminaciones (especialmente cuando lo hacemos con las personas con limitaciones e identidades diferentes, o marcamos diferencias por género o condición social o económica), confiando en nuestras capacidades y no perdiendo jamás como mexicanos, ese espíritu de solidaridad que nos identifica, que hemos sacado a flote en las más grandes tragedias nacionales y que hoy México nos demanda, para colaborar en esta etapa y hacer que con mayor rapidez el país supere sus problemas con el esfuerzo de sus trabajadores y que las expectativas y proyectos sean realizables, a corto y mediano plazo.

Continuará, en el siguiente artículo en el que abordaré los dos últimos temas.


[1] Agradezco a la Dra. Patricia Ramírez Buendía, coautora del Libro: Psicología del Mexicano en el trabajo, la atención de contestar a mi misiva y expresarme su disposición de poder opinar en lo que sea necesario para enriquecer este artículo-ensayo. En su momento habremos de invitarla a Xalapa.

[2] Mauro Rodríguez Estrada y Patricia Ramírez Buendía, (1986) Psicología del Mexicano en el Trabajo, Ed. Mc Graw Hill. 

 

[3] González R., y Alcalá J. (2005) Consumo de alcohol y salud Pública, Depto. de Salud Pública, Fac. de Medicina, UNAM, http://www.ejournal.unam.mx/rfm/no49-6/RFM049000605.pdf

[4] Encuesta Nacional de adicciones (2002) CONADIC, México

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