Tuxpan: núcleo de conexión con otras culturas

Por Hist. Gabriel Cruz Reyes



En una de las diez hermosas regiones de Veracruz al norte de nuestra entidad se encuentra Tuxpan “El lugar de armadillos”, un pueblo huasteco que desde tiempos antiguos fue polo de desarrollo político, económico y social de lo que fue una gran civilización: la Huasteca.

 

Descendientes de la tribu tenec, los huastecos de esta región aportaron para las grandes culturas mesoamericanas los conocimientos básicos en cuanto a la semana solar que incluía los siete días con sus noches, apoyándose en los ciclos astrológicos mismos que en cantidad también eran siete, son ellos los descubridores de los movimientos de la tierra y de los siete ciclos que regían la vida y muerte de la humanidad incluyendo al padre y la madre Quicha y Anam.

           

Las leyendas de la Huasteca Baja son fundamentos vivos de herencia generacional y son estas las que han marcado en gran parte la identidad de los huastecos sin dejar de mencionar los sitios antiguos que aun guardan esos secretos místicos y enigmáticos a través de sus vestigios arqueológicos y que actualmente hay una infinidad en Tuxpan.

 

Por otra parte es importante mencionar que la historia de la religión prehispánica en la Huasteca Baja mucho tiene que ver en cuanto al asentamiento y formación de núcleos poblacionales del 300 al 200 a. C. toda vez que bajo el sincretismo e idiosincrasia de los tenec quienes provenían del norte de aridóamerica a obedeciendo de la profecía de que su deidad Pijchal (Serpiente de colores del cielo) y dada a conocer a los colab pascoles (cierta clase superior o sabios), quienes señalaron que Pijchal los guiaría al lugar de abundancia donde encontrarían todo lo necesario de subsistencia.

           

Respecto a la imagen de la portada : “Así es como llegaron a la tierra de Pijchal (el río Tuxpan) una afluente de vida con abundante vegetación de chijoles, manglares, chicozapotes y demás en toda su ribera, montañas con manantiales y brazos de esteros con lagunas y este río que semejaba a una gran serpiente tendría que ser custodiado por siete pueblos quienes lo protegerían en todo momento: Así está un asentamiento “X” en Juan A. Moza (01), Tenechac (02), Tochpan (03), Tancachoc (04), Tanico (05), Asentamiento “X” en Cobos (06) y Tanbuc “(07).

 

En el último de estos pueblos estaría la cabeza de la serpiente y es donde se edificaría el templo en honor a Pijchal y desde entonces desde hace más de dos mil años se encuentra en esta prodiga tierra el lugar sagrado y ceremonial Tanbuc hoy Tabuco (lugar de siete) y donde en cada finalización de los siete ciclos se presentara Pijchal esplendoroso anunciando que su venida esta a un corto tiempo y que vendrá acompañado.

 

Pijchal (La serpiente de los siete colores del cielo) parte siempre en el último ciclo astrológico descubierto por los tenec de la Huasteca Baja, aunque en los últimos tiempos se le ha visto con más frecuencia salir en lo que es su centro ceremonial Tanbuc (lugar de siete).

 

Es a partir del inicio de la vida donde los huastecos a través de su calendario agrícola y astrológico comienzan con el primer ciclo (19 al 26 de marzo) para finalizar con el séptimo ciclo de muerte (27 octubre al 04 de noviembre) en que era la partida de Pijchal al cuál despedían con ofrendas consistentes en alimentos, meditaciones, purificaciones, cantos y bailes entre el que destacaba una danza ceremonial que hasta hoy día esta prevalece en la Huasteca Baja  y que con la influencia hispana adquirió el nombre de La malinche.

 

La Malinche es un baile ceremonial en honor a Pijchal y contiene todo el simbolismo relacionado a la Semana Solar, los astros y su conexión a la vida y la muerte, por igual todos sus ciclos reflejados en sí con el número siete y cada ciclo comprende aproximadamente de treinta a treinta y un días, siendo un total de 220 días con noches aproximadamente.


El avance en conocimientos astrológicos y el esplendor de los huastecos como pueblos y ciudades civilizados a principios del lo que es nuestra era, trajo consigo el falso orgullo y el egoísmo y según la leyenda esto no fue agradable a Pijchal por lo que los reprendió sacudiendo la tierra, tan grande fue este castigo que edificaciones y templos de lo que es la huasteca se vinieron abajo aunque es de nombrar que por su época no eran construcciones sólidamente edificadas para soportar las catástrofes.

 

Cuando se presentó Pijchal algunos temerosos huyeron despavoridos a refugiarse entre las ruinas, la montaña, cuevas y pozos de manantiales (tepas) y a los que dieron la cara El les prometió volver algún día pero los huastecos tenían que dar ese cambio de vida.

 

El transcurrir de los años nuevamente estos pueblos convertidos en ciudades como Tumilco  (Tanico lugar de los inciensos) se vieron en la necesidad de emigrar y fueron guiados nuevamente por Pijchal pero cada grupo le dio un nombre propio según la diversidad de lenguas que ya se tenían; así los teotihuacanos se establecen en altiplano llamándole Quetzalcóatl, los mayas en su ruta marítima al asentarse en el sureste le nombren Kukulkán, los incas de las grandes montañas en los andes le denominan Viracocha y así algunos más siguen rutas migratorias guiados por esta deidad. La Huasteca después de haber sido dominada e invadida por chichimecas cuando le gobernaba Tomiyauh la gran señora de Tampico es nuevamente conquistada y sometida a tributación ahora por los mexicas y cuando llegaron los españoles así los encontraron a los huastecos, estos creyeron que se trataba de la segunda venida de Pijchal.

 

 


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