Por Marco Antonio Medina Pérez

Por primera vez en la historia un presidente mexicano hace una visita de trabajo a los Estados Unidos en un vuelo comercial, en clase turista, con una comitiva reducida y hospedándose en la embajada de nuestro país, marcando una gran distancia con los anteriores jefes de Estado mexicanos que prohijaban el despilfarro y el mal gusto en cada gira en el exterior.

La austeridad republicana que llevó Andrés Manuel a tierras norteamericanas es inversamente proporcional a la enorme riqueza de contenidos, de ideas y de conceptos republicanos que colmaban su sobrio equipaje.

El discurso de López Obrador ante Trump es una joya de texto en los anales de la política exterior mexicana. Las reminiscencias históricas y el paralelismo entre las grandes figuras nacionales de ambos países, fue sólo el marco para recordar al mandatario estadunidense las tesis de política exterior que nuestro país ha defendido y considerado desde siempre.

Después de recorrer ese paralelismo, Andrés Manuel remató, para que se escuchara bien y alto: “De modo que, guardando todas las proporciones y en circunstancias sin duda distintas, la historia nos enseña que es posible entendernos sin prepotencias ni extremismos”.

Al proponer afianzar y mejorar las relaciones entre México y los Estados Unidos, AMLO no usó la retórica de antaño, sino que partió, como siempre en su actuación política, de las enseñanzas del pasado, sin rehuir las lecciones amargas: “En la historia de nuestras relaciones hemos tenido desencuentros y hay agravios que todavía no se olvidan -dijo-, pero también hemos podido establecer acuerdos tácitos o explícitos de cooperación y de convivencia”.

La audacia del presidente mexicano, remarcada en algún momento de la visita por el propio Trump, fue mostrada cuando señaló la situación de América del Norte frente al mundo, es decir, se puso al frente de toda la región, y no sólo de México, ganando con esto terreno al liderazgo del presidente norteamericano en su propia casa. “Como es sabido -expresó-, América del Norte es de las regiones económicas más importantes del planeta.

No obstante, nuestra región es inexplicablemente deficitaria en términos comerciales…”. El T-MEC responde a esta preocupación para “aprovechar todas las ventajas que nos brinda la vecindad, así como la aplicación de una buena política de cooperación para el desarrollo -explicó”. De esta manera el presidente mexicano le dio una ubicación precisa a este tratado comercial en los objetivos de desarrollo de toda la región.

La mejor política exterior, ha dicho López Obrador, es la política interior. Ahora se comprende mejor esta expresión al mostrar de qué manera la confianza y el respaldo obtenido en el ámbito nacional se traduce en una posición sólida y firme en las relaciones de México con su vecino del norte, que a pesar de todas las vicisitudes que enfrenta, sigue siendo el país más poderoso del orbe.

Imaginemos un escenario en el que no se hubieran realizado todas las transformaciones que hemos visto en este gobierno. Con una industria energética endeudada y entregada a los capitales extranjeros, con contratos leoninos extrayendo tajadas del erario nacional, con el huachicoleo desmesurado y sin control alguno, con una burocracia excesiva despilfarrando los exiguos recursos presupuestales, con las tarascadas al fisco que propinaban las empresas fantasmas, factureras y los grandes consorcios evasores de impuestos, con el crecimiento galopante de la pobreza y la pobreza extrema y, encima de todo esto, con una pandemia que hubiera ya rebasado con creces la capacidad de atención de los enfermos, México no hubiera tenido forma alguna de hacer prevalecer su soberanía ante las difíciles circunstancias internacionales, ante la firma del T-MEC o la exigencia de los países de la OPEP de disminuir nuestra plataforma de producción.

Hoy, ante Trump, se presentó un presidente mexicano con el respaldo de sus acciones, de su liderazgo y el apoyo mayoritario de su población. La 4T dio un paso más en firme frente a los Estados Unidos y ante los retos del mundo.   

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