«El pecado corrompe el corazón y hace ver a los demás como objetos»: Obispo de Tuxpan

En mensaje de año nuevo, llama a respetar la dignidad de cada persona , así como su libertad y autonomía

El líder espiritual de la Iglesia católica en la Huasteca declaró que el ser humano sólo se desarrolla en un ambiente de justicia, de armonía y amor

 

FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS

Estamos iniciando el año nuevo 2019, como gracia y don de Dios a la humanidad. Ante todo, agradezcamos al Señor la oportunidad de iniciar esta nueva etapa de nuestra vida, y pidamos que nos conceda el don precioso de la paz a cada hombre y a cada mujer y para todos los pueblos y naciones, que habitamos en este planeta.

Es importante, sin embargo, que colaboremos con Dios y con la sociedad, en la promoción de la paz en el mundo, y que superemos el egoísmo y la irresponsabilidad que generan tantos problemas en el mundo.

El ser humano se realiza en un ambiente de justicia, de armonía y de amor. Para su desarrollo es esencial que se reconozca y respete la dignidad de cada persona,  así como su libertad y su autonomía.

Como nos señala la Biblia, desde los inicios de la historia apareció la realidad negativa del pecado y rompió la fraternidad. A partir del pecado de Adán y Eva, aparece el asesinato de Abel por parte de Caín, un hecho que deja constancia del rechazo radical de la vocación a ser hermanos.

Cuando el pecado corrompe el corazón y lo aleja de Dios y de sus semejantes, ya no vemos a los demás como hermanos, sino como objetos. La persona, creada a imagen y semejanza de Dios, queda privada de la libertad, reducida a ser propiedad de otro, por la fuerza, el engaño o la violencia.

A la luz de la fe e iluminados por la Palabra de Dios, hemos de considerar a todos como hermanos y nunca como esclavos.  Frente a la indiferencia y las injusticias, hay que ser impulsores de solidaridad y fraternidad, de manera que todos puedan retomar con ánimo el camino que genere a una vida mejor para las personas, las familias y la sociedad.

En este año que iniciamos, miremos a Dios, que es la medida de toda justicia y, al mismo tiempo, es fuente de todo amor. El amor se complace en la verdad y es la fuerza que nos hace capaces de generar un ambiente de fraternidad, de justicia y de paz, porque el amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (1 Cor 13,1-13).

+ Juan Navarro C. / Obispo de Tuxpan

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